A partir del 14 de mayo pasado nuevamente YPF, empresa que es presidida por Horacio Marín, contribuye a "controlar el índice inflacionario" extendiendo el "buffer de precios" (*) por 45 días con el 1% más, una medida política a todas luces que contradice la desregulación de la que hace gala el gobierno.
Contradicción desregulatoria
Carta del lector Roberto Rubén Sánchez. Entiende que una medida adoptada por YPF recientemente opera como "una competencia desleal", que según algunos analistas podría acarrear costos futuros no considerados.

Compitiendo deslealmente con las privadas, si bien hoy es un beneficio para los consumidores, es un perjuicio a futuro por la acumulación de costes no considerados.
De cualquier modo hace una semana ya había aumentado solapadamente y al amparo del primer buffer que venció el 14 el 1.5% (total 2.5%). Toda una "guitarreada" política para mantener el índice inflacionario en caja. Extrañamente una medida en época de cosecha. ¿Será pura casualidad? Incluso cuando la misma se extendió por factores climáticos.
No estoy en contra de la baja, lo malo es no respetar la palabra y los volantazos habidos, porque apelar a estas "triquiñuelas" es muy infantil para un pueblo sediento de honestidad intelectual.
Sobre todo con Manuel Adorni y Guillermo Francos en el Directorio de YPF y la esposa del primero facturando a la firma estatal, sin duda un buen "yacimiento" publicitario con un presupuesto -según los corrillos- de $120.000.000.000 (120 mil millones de pesos) para el año 2026.
(*) En economía y finanzas, un buffer (o colchón) es una reserva o margen de seguridad. Actúa como un amortiguador para absorber impactos, fluctuaciones o imprevistos, permitiendo que el sistema, la empresa o la producción sigan funcionando sin colapsar.
A través de sus redes sociales, el presidente de la compañía YPF, Horacio Marín, explicó que una medida como esta, recurrir al buffer financiero, buscaba "evitar que el salto de precios impacte en el bolsillo del consumidor".











