Desde hace mucho tiempo, la falta de gas natural en determinadas zonas del área metropolitana de Santa Fe viene operando como un freno invisible pero constante. No contar con esta red básica afecta la calidad de vida y encarece el costo diario de subsistencia de miles de familias y limita la posibilidad de que nuestras empresas crezcan y creen nuevos puestos de trabajo.
El desafío de transformar la infraestructura troncal en un motor del desarrollo de la región
La llegada de este emprendimiento promete cambiar la realidad de miles de familias y empresas en Santa Fe, impulsando el desarrollo económico local y la equidad social. La obra, financiada mayormente por la provincia, busca garantizar el acceso al gas natural y mejorar la calidad de vida en la región.

Por eso, el Gasoducto Metropolitano no puede entenderse solo como una gran obra de ingeniería o un tendido de caños bajo tierra: es, fundamentalmente, una decisión política orientada a devolver dignidad, equidad y oportunidades a toda la región.
Tener o no acceso al gas de red genera desigualdades profundas en el día a día. Para una familia, depender de la garrafa no solo implica un golpe desproporcionado al bolsillo, sino también atravesar la incertidumbre constante del abastecimiento, la incomodidad de la logística y el frío en invierno. El gas natural por red representa previsibilidad, salud, confort y ahorro familiar.
También lo es para instituciones de uso intensivo, como escuelas, clubes y hospitales, porque garantiza un suministro ininterrumpido, seguro y de alto rendimiento para calefacción, agua caliente y cocina, así como para una pyme, un comercio o una industria local.
El gas natural es uno de los insumos indispensables para bajar costos operativos fijos, ganar competitividad frente a otros mercados y generar el empleo genuino que nuestros jóvenes necesitan para quedarse y prosperar en sus localidades.
Firmeza provincial frente a la paralización nacional
Este proyecto no surgió de un día para otro, sino que es heredero de una planificación de largo plazo que comenzó en 2008 bajo la mirada estratégica del Plan Estratégico Provincial impulsado por Hermes Binner y tuvo su inicio en el anterior gobierno provincial de Omar Perotti.
Sin embargo, la obra sufrió un parate crítico a finales de 2023, cuando el Gobierno Nacional decidió congelar el presupuesto y la inversión en la obra pública de todo el país. Ante la falta de respuestas y el abandono nacional, el gobierno de la provincia de Santa Fe, bajo la conducción del gobernador Maximiliano Pullaro, tomó la decisión política de hacerse cargo y concluir la obra.
Asumiendo el compromiso de no dejar obras clave a medio hacer, la provincia invirtió más de 22.000 millones de pesos de recursos santafesinos. Para tomar dimensión del esfuerzo: el 95% de la obra fue financiado con fondos provinciales y solo un 5% por la Nación.
Gracias a ese impulso y determinación, hoy finalizamos los 42 kilómetros del trazado principal, alcanzamos un 93% de avance general y concretamos el histórico empalme técnico con el Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA).
El verdadero desafío
Hay que ser claros con los vecinos: el verdadero desafío es garantizar que el gas llegue a la hornalla y a la fábrica. La obra troncal terminada sobre la ruta o el campo no resuelve el problema por sí sola si el suministro no ingresa a las casas y a los establecimientos.
El verdadero éxito de esta inversión no se mide en kilómetros de caños enterrados, sino en la cantidad de familias que enciendan su calefón o su cocina con gas de red, y en las industrias y empresas que pongan en marcha sus máquinas a menor costo.
La obra no termina en la ruta, termina adentro de cada casa y de cada fábrica. Para lograrlo, encaramos una etapa clave que exige dinamismo, gestión y trabajo de muchas partes.
Ahora el Estado provincial liderará un proceso junto a cada municipio, comuna y cooperativa local, buscando agilizar las habilitaciones, unificar criterios normativos y evitar que los trámites burocráticos demoren la llegada del servicio a los barrios, en simultáneo con la realización de las obras necesarias para el uso común de la red de gas.
Al mismo tiempo, sabemos que realizar la instalación interna y conectarse a la red requiere una inversión inicial que no todas las familias e industrias pueden afrontar al contado. Por eso, resulta imprescindible la existencia herramientas de financiamiento y crédito, permitiendo que vecinos, pequeños comerciantes e industriales puedan costear las obras domiciliarias de manera ordenada y pagable.
El Gasoducto Metropolitano abarcará un radio de impacto directo para más de 250.000 habitantes de las localidades de Santa Fe, Esperanza, Recreo, Monte Vera, San José del Rincón, Arroyo Aguiar, Arroyo Leyes, más de 7.000 comercios e industrias y cerca de 1.600 instituciones que hoy no tienen la oportunidad de contar con gas natural por red.
Con una gestión ejecutiva, transparente y enfocada en las necesidades reales de la comunidad, esta gran infraestructura dejará de ser una deuda histórica para convertirse en un verdadero motor del desarrollo sostenible, la integración y el crecimiento de todo el Gran Santa Fe.
El autor es senador por el Departamento La Capital.












