Dedico el siguiente fragmento de "Gozos del Cantábrico", de Gerardo Diego, a mi "encuentro" con el célebre poeta español, allá lejos y hace tiempo, y a nuestro diálogo a pesar del frío bronce.
La estatua, el viento, el mar y la rosa
Un sentido recuerdo frente al monumento del célebre poeta cántabro Gerardo Diego invita a redescubrir los versos que dedicó a las aguas y los paisajes del mar norteño.

¿Solo y abandonado está?
¿Piensa acaso en su bahía?
¿O acaso en la mujer de rojo
que lo visitó un día?
La mujer se llevó la rosa,
la rosa se llevó el perfume,
el perfume voló con el viento,
el viento escribió en la arena
y la arena entristecida su dorado esparce,
sin que vuelvan a encontrarse
la mujer, la rosa y el hombre,
todos ellos en la bahía.
¿Extrañará a la mujer y a la rosa que
un día se detuvieron para admirarlo?
Eres el mismo mar de mi memoria,
el que me dio su ritmo y su sonido,
el que guarda el secreto de mi historia
y el eco de los años que se han ido.
Gerardo Diego Cendoya (1896-1987), fue un autor perteneciente a la llamada Generación del 27. "Gozos del Cantábrico" es un canto lírico dedicado al mencionado mar, el cual moldeó los paisajes de su Cantabria natal y fue fuente constante de inspiración a lo largo de su vida.
Se destaca por combinar la tradición lírica con la sensibilidad vanguardista propia de Gerardo Diego, capturando la fuerza, el color y la música del mar del norte de España.












