De Esteban Bullrich a Manuel Adorni
La renuncia de Bullrich no solo expone las tensiones internas en el PRO, desnudando los dilemas morales que enfrentan sus dirigentes entre realismo y principios. A su vez, dicha decisión, causada por la protección del partido a un funcionario cuestionado, ha puesto a la entidad partidaria en una encrucijada moral y política sin precedentes.

Esteban Bullrich ha adquirido en esta semana el rol de faro moral de la política.
Su carta dirigida a Mauricio Macri para anunciar su renuncia indeclinable al PRO por la indisimulable protección que los legisladores de ese partido ejercen a favor de nuestro honorable Jefe de Gabinete Manuel Adorni, coloca al partido político del ex presidente ante un dilema de conciencia: a favor o en contra del ministro preferido de Javier y Karina.

Con las palabras de Bullrich concluyeron o deberían concluir las coartadas, las gambetas, las travesuras de quienes por “razones de pesos” están decididos a proteger a un personaje corrupto y desvergonzado titular de una de las responsabilidades institucionales más altas de la república. Ni Macri ni Milei pueden imputar a Bullrich de comunista, estatista o confidente de Cristina.
En ese hombre agobiado por una enfermedad implacable se mantiene viva esa indignación moral que muchos de sus correligionarios han abandonado en nombre de realismos cínicos o lisa y llanamente de beneficios y privilegios políticos obtenidos en las estufas y braseros del calor oficial. Podemos reconocer matices, pero a la hora del balance lo que predomina es la desvergüenza y el más atlético garrochismo.
II
A la hora de estas encrucijadas morales suelen abundar las justificaciones y las excusas. Se declinan los imperativos morales para no hacerle el juego al peronismo y los "kukas", lo que vendría a ser más o menos lo mismo. La excusa no por previsible es moralmente indigente.
En el camino, las lumbreras de este razonamiento le obsequian los valores de la moral al peronismo, casualmente los menos indicados, los menos habilitados éticamente, para atribuirse esos valores. Dicho de una manera cinéfila: no podemos renunciar a advertir sobre el peligro de Drácula para no hacerle el juego a Frankenstein o el Hombre Lobo.
También podríamos decirles a estos políticos que por razones inconfesables están dispuestos a ser cómplices de lo indefendible, que atendiendo a la personalidad de Milei no solo se ganarán el desprecio de quienes confiaron en ellos, sino que tampoco impedirán que el gobierno libertario los flagele a insultos, como ya lo ha hecho antes y lo seguirá haciendo después.
Pregunto: ¿qué señales, evidencias o mensajes más esperan los caballeros y damas del PRO, y algunos dirigentes de la UCR, para hacerse cargo de que efectivamente Milei los desprecia y está decididos a humillarlos cada vez que se le ocurra?
A personajes como estos, Winston Churchill les dijo que sacrificaron el honor para evitar la guerra y ahora tienen la guerra sin honor. Y toda esta bancarrota moral en nombre de Adorni.
III
En honor al realismo, hay que decir que la curiosa resurrección de los escándalos morales protagonizados por Martín Insaurralde, y su ex amantísima esposa, recuperaron con sus imágenes más obscenas esa suerte de hampa mafiosa que distingue al peronismo del Conurbano, uno de cuyos exponentes más distinguidos es, precisamente, Insaurralde.

Siempre en homenaje a la memoria, importa destacar que el señor de Lomas de Zamora, el zar de la timba y de cuántos enjuagues delictivos se realicen en ese desdichado territorio, fue algo así como el jefe de gabinete del impoluto Axel Kicillof, una distinción política que obtuvo gracias a los oficios y gestiones de la Señora que ahora disfruta de vacaciones con tobillera incluida en su residencia de San José 1111.
A decir verdad, Insaurrale no ha hecho nada diferente a lo que nos tenían acostumbrados el pingüino y la abogada exitosa. Bolso, valijas, fajos cerrados.
Que Insaurralde es un exponente clásico de ese estilo de ejercer el poder acumulando millones de dólares por debajo de la mesa, no solo resulta una evidencia, sino que también importa advertir que este exquisito caballero no está solo, que a su alrededor aletean los pajarracos de pico encorvado que suman a su sed de poder y fortuna el desparpajo de declararse titulares de la causa nacional y popular,
Una letanía, esta última, que dispone de música de fondo una conocida marchita que pondera las excelsas y verídicas virtudes del "primer trabajador".
IV
Los políticos rapaces suponen que la pasión por el fútbol distraerá a la opinión pública. Que los goles de la selección y los aluvionales festejos de esta pasión argentina llamada fútbol trasladarán al territorio de las nieblas y las penumbras las miserias cotidianas de la política y las penurias de la economía. Cómo explicarles que otra vez se equivocan.
Que las canalladas y miserias morales de los Chiqui Tapia y Pablo Toviggino de turno no confunden a los argentinos que hallan en el fútbol una genuina y justificada pasión.
Aunque a los manipuladores de turno les cueste admitirlo, la alegría que nos prodigan Lionel Messi, Julián Álvarez, Gonzalo Montiel, Leandro Paredes o Lionel Scaloni, entre otros, no son espejismos o fuego de artificios y muchos menos sustitutos de las dificultades económicas y sociales que nos agobian.
Aunque se resistan a creerlo, aunque los señores de la AFA y la FIFA exhiban las más detestables versiones de la codicia y el cinismo, el fútbol, el fútbol que importa a millones de argentinos, es insobornable.
V
Lo encontré el otro día en el bar. Hace años vive en Buenos Aires pero una vez al mes se da una vuelta por su ciudad rodeada de ríos, como le gusta decir. Está algo más viejo pero se mantiene entero. En los ojos, en el movimiento de la mano, en el tono de la voz, se advierte que está entero.
También en la ironía. La política es su vocación. La política y las paradojas de la política. Por ejemplo, antes de despedirnos me dijo:
"No se llame a engaño Alaniz. Si no exhibe un elegante y frondoso prontuario policial, si a esto no le suma una estricta tobillera electrónica y, por lo menos, dos procesos judiciales, además de una previsible inclinación sexual hacia lo que el vulgo califica con el término de 'gato', lamento decirle, aunque la noticia lo desanime, que no tiene la más mínima posibilidad o chance amorosa con Jesica Cirio. Cualquier duda o tribulación consulte, entre otros, con los compañeros Martín Insaurralde, Elías Piccirillo o Nicolás Trombino".
Nobleza obliga. En nombre de la objetividad hay que decir también que la corrupción salpica y en más de un caso enloda a los opositores, aunque importa advertir que comparado con los capangas peronistas y su comparsa de arribistas, rufianes, atorrantes, buscones, malandras, chantajistas, pungas y culateros, los opositores más atrevidos y temerarios no son más que tímidos y balbuceantes aprendices.














