Semanas atrás, El Litoral dio a conocer que el gobierno de la provincia de Santa Fe generó una realidad que me gustaría destacar, porque he sido un persistente impulsor de la baja o quita de impuestos.
Baja de impuestos, política provincial
La deducción fiscal en costos eléctricos para empresas santafesinas promete ser un modelo a seguir, impulsando el desarrollo económico y la competitividad.

En tal sentido, cabe resaltar que el gobierno provincial implementó para 2026 un beneficio que permite a industrias, comercios y alojamientos deducir hasta el 30% del costo eléctrico de la EPE del Impuesto sobre los Ingresos Brutos (descuento que se aplica como crédito fiscal y se gestiona 100% online a través de la plataforma de la Administración Provincial de Impuestos-API).
Supuestamente ese mínimo descuento ya generó una movilización positiva en las empresas beneficiadas. Por eso es de destacar esta iniciativa del gobierno de la provincia. Y por favor, que el ejemplo cunda.
Porque si a esto se lo analiza con criterio positivo, como creo que es mi caso -dando permanentemente mi opinión sobre este tema en particular-, todos los Estados provinciales y el Estado nacional deberían generar una verdadera política de rebaja impositiva, seguida de una consecuente política de austeridad.
Por otra parte, en otro comentario de periodistas especializados en la materia, el diario destaca como recordatorio que el presidente de la Nación, desde su inicio, generó/implementó un Programa Macroeconómico, el que perdura hasta la actualidad. Es evidente que falta el Programa Microeconómico.
En su momento le dirigí al señor Javier Milei una carta haciéndole notar esta situación, haciéndole hincapié en que el plan micro al que hago referencia sería fundamentalmente para los supermercados, ya que sin impuestos las mercaderías podrían bajar hasta un 40% y como consecuencia los asalariados tendrían un mayor poder adquisitivo, que hoy se encuentra disminuido.
Siempre dije: los asalariados no cobran en dólares, cuyo precio este gobierno nacional desde su inicio aumentó, por lo que cada vez están más lejos de esa realidad. Si la provincia de Santa Fe profundiza su positiva experiencia y sigue rebajando el impuesto más polémico -que es el de Ingreso Brutos-, internamente hasta se puede mejorar la cantidad de asalariados, que en este proceso hay bajas notorias.
Junto a la rebaja impositiva, habría que ver si el gobierno de la provincia lleva a cabo una política concreta de austeridad, porque de ser así -tal como lo aseguran algunos funcionarios provinciales- debería considerarse un ejemplo a imitar por la Nación y las otras provincias.
Por otra parte, no está de más decir que siempre el primer ejemplo a remarcar es el de los propios ciudadanos, que pierden su fuente de trabajo, y además se endeudan, mientras el Estado nacional mantiene un alto nivel de disponibilidades, por cuanto todos los impuestos que se depositan en los bancos terminan en la sede del gobierno "unitario": Buenos Aires.
Mientras tanto, las provincias se la pasan reclamando su participación. La suma de impuestos nacionales y provinciales -sumados a los tributos y tasas municipales- hacen inviable cualquier proyecto de crecimiento productivo en el país.
En ese marco, espero que el ejemplo de la provincia de Santa Fe se "derrame" en todo el país, porque ello significaría una verdadera bendición del Señor. ¡Que los otros gobernantes se inspiren y tomen como faro esta iniciativa provincial, en beneficio de la Patria!











