A quienes circunstancialmente lean este escrito les pido que piensen un momento en lo siguiente. Nosotros somos ciudadanos comunes; no somos funcionarios ni políticos. Somos lo más importante que tiene la democracia, los ciudadanos, pero creo que nunca nos hemos organizado como para tener charlas sobre "Qué país queremos".
Al menos nunca nos han invitado a reuniones amplias, libres, para hablar de nuestra patria,de la Nación que deseamos y anhelamos. Ni siquiera los partidos políticos presentan realmente el que se podría llamar Programa Futuro de Gobierno, todos son eslóganes publicitarios.
Me considero un ciudadano respetuoso del cumplimiento del deber y sin tener obligación de votar, lo hago a conciencia. Es mi derecho constitucional y a ese derecho no se lo regalo a nadie. Lo ejerzo. Pero hoy mi mente vuela. No me quiero referir a este gobierno nacional en particular ni a los que pasaron, ya son eso -justamente- pasado.
Solo me pregunto qué país y qué patria quiero. Sé que quiero que haya respeto entre los que nos gobiernan y respeto hacia nosotros; no quiero escuchar siempre las noticias del manejo espúrio de grandes sumas de dinero, las que ni siquiera están al alcance de un pueblo que está muy lejos de ellas.
Al pueblo lo conponemos quienes tenemos que ir a trabajar todos los días y además tenemos que ir al supermercado, donde nos damos cuenta que las estadísticas del gobierno de turno no son reales. No necesitamos ser especialistas para saberlo; simplemente no nos alcanza nuestro salario, las utilidades de nuestro negocio son cada vez más bajas y observamos la disminución de compras en nuestras industrias.
Si podemos corremos a comprar ropa importada, pero no creo que en los países de origen se paguen tantos impuestos como en nuestro país. Somos ciudadanos y hacemos la diaria, como corresponde, por eso hago estas preguntas:
¿Queremos seguir teniendo un Estado que es omnipotente, con una nación gobernada por un "unitarismo" que se ha hecho carne? ¿O queremos un Estado que se destaque por su administración de acueredo a la ley, con seguridad y respeto por la ciudadanía? ¿Queremos de una vez por todas que rija en nuestro país la libre comercialización, donde no intervenga el Estado impositivo fiscal?
El actual sistema tributario es obsoleto, inútil, confiscatorio y generador de cierres de industrias y comercios, que propicia -además- la baja continua del poder adquisitivo de los asalariados.
Por eso siempre aprovecho este espacio que me brinda el diario para remarcar la siguiente propuesta: la eliminación de todos los impuestos, tasas y tributos existentes (municipales, provinciales, nacionales), para favorecer la creación del Impuesto Único Universal.
Es una forma de intentar que todos todos los ciudadanos seamos aportantes y no trabajemos en negro como ocurre hoy en día. Muchos empresarios, productores y comerciantes lamentablemente se ven obligados a hacerlo, con el absoluto silencio e incapacidad de las autoridades (Afip-Arca fundamentalmente).
Paralelamente, es hora de determinar la libre circulación del dólar, sin que el Estado intervenga. Porque hasta ahora, donde participa el Estado seguro algo no funciona con claridad, mientras tanto la Justicia a mi entender se hace la distraída. A todo esto se suma la CGT, que es incapaz de aportar algo para beneficio de la patria.
Donde intervienen en una empresa del Estado la arruinan y los ciudadanos en general pagamos los platos rotos, principalmente para solucionar los errores de los políticos estatistas, "cobradores" de impuestos. Los que siempre pagamos somos los mismos, los ciudadanos de a pie, el pueblo.
Entonces me vuelvo a preguntar: queremos este país o uno donde el ciudadano pueda trabajar con real libertad y por un buen salario, como lo hicieron nuestros abuelos inmigrantes, que con su esfuerzo y laboriosidad se hicieron de un capital genuino, construyeron su casa y forjaron un porvenir. Ahora ese principio rector edificante, con la meta fijada en el crecimiento familiar, desapareció, no está.
¿Ustedes creen que puede volver a ser factible? Primero es necesario establecer qué país queremos. ¿Uno en el que haya libertad de comercializar? ¿Con un dólar de libre circulación? ¿Con un Impuesto Único y Universal? Invito a los más veteranos a opinar. Al igual que yo, han conocido otra época. Tengo 81 años y -como siempre digo- me duele la patria.