Nos escribe Horacio (67 años, Puerto Madryn): “Luciano, seguro que soy tu lector más viejo. Igual me mantengo bastante bien, no me darías la edad que tengo. Todavía trabajo, ya no en la Capital donde vivía hasta hace un tiempo, sino que me vine al Sur, a realizar un viejo sueño. Fui empleado durante décadas y ahora, por fin, puedo dedicarme a mi oficio de forma independiente. Me gusta decir que soy carpintero y hago muebles con madera y también con hierro. Como leí en un libro hace poco, podría decir que tengo ‘una pequeña vida’, pero que a mí me alcanza. ¿Por qué te escribo? Porque las palabras de tu última nota me llegaron y, como nunca nos vamos a ver, me animo a preguntarte algo íntimo: ¿cuánto tiempo hay que esperar para empezar a vivir la propia vida?”




































