Si en el campo de la psicología conviven tantas corrientes terapéuticas y escuelas de pensamiento, es porque el psiquismo no es abordable mediante los métodos clásicos de las ciencias naturales. Por ende, salvo en los fanatismos, cada hipótesis permanece necesariamente en un terreno conjetural. Dicho de otra manera, allí nadie tiene la última palabra. Cuando se trata de las teorías sobre el desarrollo humano, según los ideales de cada época, se proponen diferentes fórmulas sobre cómo educar a los niños. No obstante, más allá del bien común que se persiga en cada caso, luego una generación se queja del exceso de límites, la siguiente de su ausencia y así sucesivamente. Cada generación falla a su manera, no podría ser de otra forma.




































