Veo una foto. Una persona, probablemente practicando algún deporte aéreo, una cuerda suspendida entre una montaña y algo más que no está a la vista, y el territorio desde arriba. La belleza impacta y deja abierta una puerta para múltiples sensaciones que bailan en la memoria. La imagen me transporta a otra dimensión: a un ser diferente, a otro paisaje donde la cordillera también es protagonista, al descubrimiento de ciertas cosas que había en mí y que desconocía completamente. Era joven y estaba muy arraigada a mi círculo familiar. No había salido de Santa Fe desde chiquita, y solo visitaba aisladamente alguna ciudad cercana.


































