El tironeo posterior dejó al Senado aún sin representantes en el Consejo, y dio pie a una maniobra de sentido contrario en Diputados, reversionando los argumentos del fallo de la Corte en un pretendido juego de espejos, pretendido retirar la lista de los nombres designados. El efecto de intentar encauzar el funcionamiento de las instituciones a los intereses y conveniencias de un sector (o persona) desató una crisis política que sepultó el diálogo con la oposición, bloqueó la elección de autoridades y paralizó el trabajo parlamentario. Invocando la responsabilidad institucional de asegurar el funcionamiento del Consejo de la Magistratura, el Tribunal dispuso la jura de los diputados originalmente designados. Lo hizo, además, el mismo día en que confirmó la condena a prisión de la dirigente social Milagro Sala dispuesta por los tribunales jujeños, y en el que, por la noche, Rosatti reivindicó el fortalecimiento del Poder Judicial y de la Corte, y la circunstancia de que "los fallos no se negocian". Ni, por lo mismo, se someten a extorsiones.