La virtualidad hace que los legisladores participen de las reuniones plenarias o de comisiones desde sus propios domicilios u oficinas, en muchos casos acompañados por el mate mientras aguardan el turno para tomar la palabra. Varios utilizan sus oficinas -en muchos casos muy cerca de la propia Legislatura- para tener una conexión más segura, especialmente aquellos de localidades del interior donde la conectividad no es de la mejor.


































