Hubo un tiempo en el que la ciudad de Santa Fe fue, con Córdoba y Capital Federal, una de las ciudades donde una militancia abrazada por las expectativas revolucionarias de la época generaron organizaciones locales que terminaron siendo decisivas en los años 70, cuando estas derivaron en las organizaciones político militares que actuaron en el país que fueron una de las causas y excusa de la dictadura militar más cruel de la historia argentina .
Una década de militancia revolucionaria que terminó en una dictadura sangrienta
Los orígenes y el crecimiento de las organizaciones en la década del 60 y hasta 1973 en Santa Fe fueron investigados por Andrea Raina, doctora en Historia y docente universitaria. Los lugares donde se conocieron, militaron y los vínculos que se generaron entre estudiantes y trabajadores en una época convulsionada de nuestra historia.

Influidos por miembros de la Iglesia católica que agitaban las banderas del Concilio Vaticano II que, entre otras cosas, crearon la pastoral barrial; sindicatos que participan de la CGT de los Argentinos y estudiantes secundarios y universitarios movilizados, generaron hechos que quedaron en la historia argentina como el Ocampazo que anticipó el Cordobazo, la toma de San Jerónimo Norte, el tercer hecho de Montoneros después del asesinato de Aramburu y la toma de La Calera, y una huelga estudiantil por el boleto universitario que unió en la ciudad a estudiantes y trabajadores y que anticipó el de "La noche de los Lapices".

-Santa Fe en los 60 y 70 no era un centro industrial importante como Córdoba ni una gran ciudad como Rosario o Capital Federal. ¿Qué condiciones tenía para que surgieran agrupaciones revolucionarias como Montoneros y FAR?
-La condiciones para el surgimiento de este tipo de militancia armada, pero también de un gran movimiento político, está vinculado por el clima de la época, esto es por la política radicalizada que atravesó distintos ámbitos y en ese sentido uno de los principales es el catolicismo post Concilio Vaticano II, que tenía la opción por los pobres y una pastoral muy clara respecto a la responsabilidad social sobre la pobreza. Eso en Santa Fe pegó muy fuerte en distintos sacerdotes muy renombrados en la ciudad y que además fue el inicio del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, que fue muy importante en la diócesis de Santa Fe. Eso a la vez influye en los jóvenes católicos, tanto en la escuela secundaria, por ejemplo, en el Colegio del Calvario, como en la universidad, que entendían que tenían que trascender el espacio en el que habitaban e ir hacia los barrios populares. Ahí es donde grupos donde se mezclan la universidad y el catolicismo, por ejemplo, el MEUC (Movimiento de Estudiantes de la Universidad Católica) y el Ateneo, que tenía una influencia muy importante del catolicismo, los Colegios Mayores; todo esto era un caldo de cultivo para este tipo de militantes. También el sindicalismo era otro de los ámbitos importantes de la época y que también tuvo mucha importancia en Santa Fe, sobre todo ciertos sindicatos que se integraron en la CGT de los Argentinos, como el de Artes Gráficas.
-Es notable como en Santa Fe tuvo más importancia en estos movimientos revolucionarios la Iglesia católica, a diferencia de Córdoba donde la tuvieron los sindicatos como Smata, UTA y Luz y Fuerza más los clasistas de Sitrac y Sitram.
-Sí, como foco de atracción y que después atraviesa a la clase media que podía estudiar o que iba a algunos colegios privados, pero que después iban al barrio donde incorporan esa conexión con los sectores populares que también ayudan a este movimiento y que lo ves después explotar en el 72. Esa conexión entre jóvenes católicos y sectores populares hace que haya formación política, integración y que no se trataba solo de proletarizarse e ir ellos al barrio, sino que también había una formación y que destaco en el libro con varios ejemplos.
- ¿Cuáles eran las condiciones por las cuales jóvenes estudiantes formados de clase media, que en su mayoría tenían una vida confortable, se politizaran hasta radicalizarse? ¿Había condiciones objetivas? ¿Fue el clima de época?
-Es la pregunta de la investigación ¿Cómo la gente llega a hacer lo que hace? ¿Qué es lo que explica que esa generación de jóvenes se convierta en militantes revolucionarios? Como lo digo en el libro, si hay una época sobre la cual podemos hablar de revolución en la historia argentina reciente es esta. Hay una combinación de distintos factores: el clima de época, las revoluciones en Latinoamérica y los movimientos de liberación colonial. Eso generó un clima de radicalización política. También la dictadura de Onganía impedía hacer política por lo cual había que luchar para construir un mundo mejor y hacer la revolución. Por otro lado, en Santa Fe además del clima de época, algunos entrevistados me decían que entonces si no militabas eras un gil, aunque obviamente no todos lo hicieron porque de lo contrario tendríamos otro resultado, existían ámbitos de sociabilidad que fueron muy importantes y estuvieron politizados. En un momento, las redes de militancia se construyeron sobre las redes de afectos en la ciudad porque en esa época no estaba desvinculado. Entonces si la política atravesaba todo, los afectos también estaban atravesados por lo político y en ese sentido, el tamaño de la ciudad donde funciona el "aquí nos conocemos todos" hizo que ese semillero de militantes circule más rápido. Cuando analizas estas redes, ves que eran hermanos, pareja, amigos e incluso algunas familias como los Molina articulaban regionales como las de Córdoba y Santa Fe.
-En el libro ("Tiempos de revolución" *) postulás la importancia que tuvo la provincia y la ciudad de Santa Fe en el origen y crecimiento de estas organizaciones políticas militares, sobre todo de Montoneros, para lo cual enumeras una serie de ejemplo como el Ocampazo que anticipa un año el Cordobazo, la preeminencia de santafesinos en la conducción nacional de Montoneros donde 2 de los primeros 4 fueron de la ciudad y la toma de San Jerónimo Norte, que fue la tercera acción importante de la organización después del secuestro de Aramburu y la toma de La Calera; además de haber sido refugio de militantes perseguidos por la policía. ¿Qué tenía Santa Fe? ¿Buenos militantes? ¿Buen infraestructura?
-Hay diferentes explicaciones porque no todas las ciudades fueron semilleros de militantes, por lo cual el punto de origen es fuerte. Cuando los santafesinos entran en contacto con los grupos que ya estaban integrando montoneros que eran de Buenos Aires y Córdoba que son quienes deciden el secuestro de Aramburu y la toma de La Calera, Santa Fe también tiene un rol muy importante ya que logran refugiar a los militantes que escapan de Córdoba a Santa Fe, demostrando tener una estructura muy eficiente. Aún no se habían declarado públicamente montoneros y seguían firmando como Comando. En ese tiempo hay una acción muy importante que marcó la primera época de montoneros y que es el robo de un camión de pólvora antes de la toma de La Calera. Esa acción la quieren firmar como FAP con quien ya tenían vínculo, sobre todo en el norte de la provincia, y le piden el nombre prestado a FAP, que políticamente también era muy relevante, para que no quede solo como firma de comando. Tras esa acción hay un debate sobre si integrarse a una organización o no, FAP estaba muy marcada por Buenos Aires y pasó lo de Taco Ralo que la fue desestructurando, entonces dicen que, si iban a ser parte de Montoneros, la cuestión federal tenía que estar bien clara. Eso marcó los primeros años de Montoneros hasta que surge la conducción nacional por otra dinámica propia. Esto también marca que Santa Fe fue muy relevante y no es anecdótico. Y la toma de San Jerónimo Norte es exitosa, salen en los diarios nacionales.

-Hay un hecho interesante que destacas que es el proyecto en los años 60 de convertir el norte de la provincia en epicentro de la revolución, lo que terminó siendo Tucumán, por su ubicación, porque tenía rutas y era más fácil llegar desde Buenos Aires.
-Previo al Cordobazo, los debates que venían dando las organizaciones que reivindicaban la lucha armada eran si debían tener un foco rural, se analizó la zona de Reconquista y Villa Ana, donde estaba Perdía, en ese momento, pero después ocurrieron los "azos" en las ciudades y eso de alguna manera marcó que el rumbo iba a ir hacia las ciudades y no hacia el campo.

-Los años 1971 y 72 fueron en Santa Fe decisivos en esta historia. Hay una serie de hechos como la voladura de la Comisaría 11, del Club del Orden, las tomas de Progreso y San Jerónimo Norte, el a la sucursal Barranquitas del Banco de Santa Fe. el manzanazo, las bombas en el Lawn Tennis y el yate de Américo Grossi, el secuestro de un ciudadano brasileño, pero hay dos que me parecen decisivos por sus consecuencias: el intento de secuestro del intendente de Santa Fe Conrado Puccio y una gran movilización por el boleto estudiantil porque unió como pocas veces a estudiantes y trabajadores.
-Puccio estaba muy marcado por las organizaciones político-militares, pero también por la sindicales, Asoem lo tenía en la mira por un conflicto sindical que derivó en el Manzanazo. Montoneros intenta sin éxito secuestrar a Puccio que asesina a uno de los militantes en la puerta de su casa y después de un análisis lo consideran como un error muy grave. Meses después Puccio es reemplazo como consecuencia del Manzanazo. Y después la lucha por el Medio Boleto estudiantil, va generando solidaridades entre los estudiantes y los trabajadores municipales que van a poyando sus respectivas luchas, los locales sindicales eran ámbitos que cedían para que los estudiantes hicieran asambleas. En el 72 explota la conflictividad, es el pico de movilización dentro del ciclo 1969-1973, más por el lado de las movilizaciones sociales y políticas, que por el lado de las organizaciones armadas que ya estaban debilitadas por la baja de militantes, muchos estaban presos o se habían ido a otras regionales, y además había una tendencia a ir hacia las organizaciones de superficie. El GAN (Gran Acuerdo Nacional) lanzado por Lanusse en 1971 fue un intento por encontrar una salida democrática y las organizaciones tenían que tomar la decisión de apoyar o no las elecciones y es en ese contexto donde surge la campaña de lucha y vuelve, entonces todo se vuelve hacia la superficie, hacia los ámbitos estudiantiles, sindicales y barriales.
-Si bien excede los años de tu investigación ¿Existían en Santa Fe, en el año 1975, segundo gobierno de Carlos Sylvestre Begnis lugares clandestinos de represión?
-Cuando hablamos de terrorismo de Estado sabemos que hubo asesinatos y desaparecidos por lo menos desde fines del 74. También sabemos que la dictadura inaugura el plan sistemático de represión con los centros clandestinos de detención. En principio, que a mí me conste, no había centros clandestinos de detención en Santa Fe antes del 76, como hubo en Tucumán. Yo cerré el trabajo a fines del 73, marcando que es el fin de un ciclo de movilización y el inicio de un ciclo represivo, que si bien del 73 al 76 vivimos en un período democrático, sabemos que había una lucha interna dentro del peronismo, con grupos paraestatales, paramilitares, y que si bien no fue lo sistemático, no fue la dictadura, sí existían secuestros y desapariciones.








