Está claro que la idea de buscar financiamiento internacional por hasta 1.150 millones de dólares, si se suma otro préstamo ante el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, se vincula con lo que el gobierno provincial argumenta: que caen la inversión nacional en infraestructura, en todas las áreas de su responsabilidad, producto de la consigna "obra pública, cero"; que Santa Fe quedó última en Aportes del Tesoro Nacional (ATN) frente a todas las demás provincias; que mientras en la Ruta Nacional 11 hay pérdidas irreparables frecuentes por accidentes en su tramo santafesino, en el formoseño la Nación la convierte en una autopista; que la misma Dirección Nacional de Vialidad buscó aquí detener la obra provincial del nuevo puente Santa Fe- Santo Tomé y que ni ahora ni nunca se ocupó de invertir en reemplazar o complementar al Carretero; que dejó sin recursos la ampliación de las plantas de agua potable de Santa Fe y Rosario; que lo mismo sucede con obras para el tendido de acueductos; y que incluso, según interpreta Santa Fe pese a lo que muestran por ahora los números, "hay señales a la baja en la coparticipación".