Expresiones sobre "la discriminación", el "dolor", la "postergación", la "quita de recursos" y hasta "la soledad" de los gobernadores poblaron tanto las declaraciones de un breve contacto con los periodistas, como los discursos que se sucedieron en el acto formal. Los términos usados para describir el desequilibrio en el desarrollo entre el área metropolitana de Buenos Aires y el interior fluvial del litoral "las venas del país", según la definición de Frigerio, fueron acompañados por datos: en buena parte de la Región Litoral no hay gas natural por redes y tienen en sus valles de inundación ribereños dos de las represas hidroeléctricas más importantes del país, sin energía mayorista que reconozca en el precio del megavatio esa condición; las dos masas forestales más relevantes de la argentina, sin poder contar con políticas públicas nacionales para ese sector, el desarrollo de una importante industria metal-mecánica en Santa Fe y en menor medida en Entre Ríos, que ignoran los planes nacionales, entre otros ejemplos de lo que se aporta desde las provincias a un Estado Nacional que no corresponde con fondos esa creación de riqueza.