Saltó una nueva esquirla por donde nadie la esperaba. La vacunación fuera de calendario de parte de funcionarios o dirigentes sindicales en la provincia sigue generando discusiones de alto volumen político. Pero quien este martes irrumpió en la escena de manera inesperada fue, precisamente, uno los dirigentes favorecidos con la inoculación a principios de enero, cuando solamente recibían sus dosis los trabajadores y profesionales de la salud. Se trata de Alberto Joaquín, quien se venía desempeñando como vice presidente de la Empresa Provincial de la Energía. La tensión que generó la revelación de la vacunación producida en el Hospital Eva Perón de la ciudad de Granadero Baigorria terminó con el funcionario fuera de su puesto. Pero curiosamente, no fue la necesidad de esclarecer públicamente lo sucedido, aquello que impulsó a Joaquín a romper el silencio. La motivación apareció para dejar sentado que nadie le pidió la renuncia, sino que dio un paso al costado por decisión personal. Su intención fue, entonces, cruzar públicamente al ministro de Gobierno, Roberto Sukerman, quien debió atravesar este lunes una interpelación de cuatro horas para intentar explicar lo sucedido.


































