Desde las corridas en la playa del Carancho Triste por personas que casi terminan ahogadas, de los calores insoportables que marcaban una térmica que supo rondar los 45 grados, de la sequía impiadosa que amarilleaba campos y causaba incendios por todos lados, de los desacuerdos entre el municipio y el gremio de guardavidas para ampliar a marzo la cobertura de los balnearios que seguían llenos, con mucha arena y poca agua, hasta hoy, pasaron poco más de diez días.

































