Dos hombres quedaron en prisión preventiva por 30 días, acusados de participar de una maniobra destinada a insertar en el mercado ilegal armas que habían sido adquiridas legalmente. La investigación incluye denuncias de robo que la fiscalía considera falsas, supuestos préstamos de pistolas y versiones que se contradicen entre sí sobre el destino de algunas de las armas.
Armas, falsas denuncias y préstamos cruzados: dos presos por abastecer al mercado negro en Santa Fe
La fiscalía sostiene que adquirían pistolas como legítimos usuarios para luego desviarlas. Uno admitió haber mentido para favorecer a otro detenido, mientras que el otro reconoció haber prestado un arma y relató un pedido para transferir otras dos. La justicia ordenó la prisión preventiva por 30 días para ambos.

La medida cautelar fue dispuesta este jueves por el juez penal de Santa Fe Martín Torres, al término de una audiencia realizada en la Sala 6 de los Tribunales de la ciudad.
Los imputados, Pablo Sebastián Pilotti y Luciano Alejandro Varino, habían sido detenidos el jueves pasado en allanamientos realizados en sus respectivos domicilios. Sin embargo, las armas que la fiscalía buscaba y que figuraban a nombre de ambos no fueron encontradas.

La investigación está a cargo de la fiscal del Equipo de Trabajo de Abordaje Estratégico sobre Armas de Fuego del Ministerio Público de la Acusación, Juliana González, quien siguió la pista de Salvador Alejandro Émolo, detenido en diciembre pasado y acusado de “entrega indebida de armas de fuego con habitualidad”.
A partir de esa pesquisa, la fiscalía identificó a Pilotti y Varino como presuntos integrantes de una operatoria para desviar armamento hacia el circuito ilegal.
Pistola prestada
A Pilotti se le atribuyó haber comprado una pistola semiautomática Bersa calibre .380 el 19 de julio de 2025, en su carácter de legítimo usuario. Según la fiscalía, en una fecha que no pudo determinarse, el arma fue desviada al mercado ilegal.
González remarcó que no existe una denuncia por robo ni constancia de que Pilotti hubiera prestado esa pistola a un tercero. Por ese motivo, consideró que su conducta encuadra en el delito de provisión ilegal de arma de fuego.

Durante el allanamiento realizado en su vivienda de calle Marcial Candioti al 6600, Pilotti reconoció que era titular de una pistola calibre .380 que había prestado a un conocido. En cambio, negó haber recibido dos pistolas Bersa Thunder que, según la investigación, Émolo habría entregado a Varino.
En el procedimiento, además, la policía secuestró del dormitorio del padre de Pilotti un revólver calibre .22 corto y municiones, sin la documentación correspondiente.
Al declarar, Pilotti dijo que había prestado la pistola .380 a un vecino al que identificó como “Alexis”, pero cuyo apellido se negó a aportar “por miedo”. Explicó que se la había entregado porque al hombre le habían entrado a robar.
Cuatro armas y una denuncia
A Varino, en cambio, la fiscalía le atribuyó tres hechos.
El primero consiste en haber comprado en diciembre de 2025 cuatro pistolas semiautomáticas —tres calibre .380 y una 9 mm— como legítimo usuario, pero con el supuesto objetivo de desviarlas al circuito ilegal con fines económicos.
Su domicilio de Pasaje Ruiz al 8100 fue allanado y allí fue detenido, aunque las cuatro armas no aparecieron.

El segundo hecho se relaciona con una denuncia realizada el 5 de enero de 2026. Varino afirmó entonces que las cuatro pistolas habían sido robadas. Para la fiscalía, esa denuncia fue falsa y tuvo como finalidad encubrir el verdadero destino de las armas.
El tercer cargo está relacionado con Émolo. La fiscalía acusó a Varino de haberlo ayudado a eludir la investigación mediante una declaración realizada en un estudio jurídico de Santa Fe. En esa oportunidad, sostuvo que Émolo le había prestado dos pistolas Bersa Thunder a fines de noviembre, justamente las armas que la Justicia reclamaba.
Como tampoco tenía esas pistolas, Varino dijo que habían sido robadas en enero, aunque aclaró que no había podido denunciar el hecho porque no estaban registradas a su nombre.
Pero en la investigación apareció una contradicción: las mismas armas que Varino dijo haber recibido en préstamo de Émolo aparecen vinculadas a un supuesto préstamo a Pilotti. Este último negó haberlas recibido.
“No sabía que era delito”
Durante la audiencia, Varino reconoció que había mentido en la declaración realizada en el estudio jurídico. Dijo que lo hizo para ayudar a Émolo.
“Todo lo hice para hacerle una gauchada a Émolo. No sabía que era delito”, sostuvo.
Ante una pregunta de la fiscal González sobre cuál había sido concretamente ese favor, explicó: “Declaré que esas pistolas se las había comprado a él para hacerle una gauchada, pero no se las compré en ningún momento, nunca las vi”.

También fue interrogado por la denuncia de robo de las cuatro armas que estaban a su nombre. Varino mantuvo esa versión y dijo que las pistolas habían desaparecido durante una mudanza, junto con un televisor y otros objetos.
Sin embargo, hizo una distinción respecto de las dos armas atribuidas a Émolo: “No era cierto que las dos armas de Emolo hayan sido robadas”.
Para la fiscalía, Émolo incorporó a Varino a la operatoria ilegal a partir del vínculo de amistad o cercanía entre ambos. Una de las evidencias que sustenta esa hipótesis son conversaciones telefónicas que habían sido borradas y que pudieron ser recuperadas por los peritos.
En una de ellas, Varino le dice a Émolo: “Cuando agarre el aguinaldo compro algo para revolear”. La fiscalía interpreta que se trata de una expresión utilizada para referirse al desprendimiento ilegal de las armas.
También fueron recuperadas conversaciones en las que ambos manifestaban preocupación porque “no salte la patada”, expresión que la acusación interpreta como una referencia a que no surgieran sospechas en la armería sobre las operaciones realizadas.
"La saqué de volador"
Pilotti, por su parte, relató un episodio que habría ocurrido después del allanamiento en el que Émolo fue detenido, en diciembre pasado.
Según declaró, la pareja de Émolo le pidió una fotografía de su carnet de legítimo usuario para “poder transferir dos pistolas”. Pilotti aseguró que rechazó el pedido.
“Le dije que ni en pedo, no soy boludo, dónde están las dos pistolas, la saqué de volador”, relató.
El hombre insistió en que la única pistola registrada a su nombre es la calibre .380 que reconoció haber prestado y negó haber recibido las dos Bersa Thunder que aparecen en la investigación.
Preventiva consentida
La defensa de ambos estuvo a cargo del abogado particular Raúl Sartori, quien había anticipado que sus asistidos prestarían declaración y que consentirían la prisión preventiva por un mes, con la intención de colaborar con la investigación y avanzar hacia una pronta solución del conflicto penal.
La fiscal González participó de la audiencia de manera remota desde Rosario. Aunque la cautelar había sido acordada por las partes, fundamentó la necesidad de mantener a ambos detenidos al señalar que los hechos y la responsabilidad material se encontraban acreditados y que existían peligros procesales en sus dos variantes: riesgo de fuga y de entorpecimiento probatorio.
También consideró que se trata de hechos graves, con penas elevadas, aunque destacó como circunstancia favorable “la colaboración” prestada por ambos mediante sus declaraciones.
“Vamos a consentir la prisión preventiva y nos encontramos a disposición de la fiscalía”, expresó Sartori.
Finalmente, el juez Torres dio por concretada la audiencia imputativa y convirtió en prisión preventiva la detención de Pilotti y Varino por 30 días. El magistrado estableció que, una vez transcurrido ese plazo, las partes podrán revisar la medida cautelar. El vencimiento quedó fijado para el 28 de septiembre próximo.










