En los últimos días se conocieron los fundamentos del fallo que condenó a 12 años de prisión a un muchacho que en 2020 ejecutó "por error" a un vecino del barrio Acería, cuando en realidad perseguía a un enemigo al que pretendía matar y no pudo. La fiscalía había pedido condena de 30 años de cárcel para Lucas Franco Berón, pero el tribunal aceptó la teoría del "aberratio ictus" o "error de tipo" propuesta por la defensa y le impuso una condena de menos de la mitad por considerar el homicidio consumado como un delito "culposo", es decir, imprudente o negligente.


































