Una investigación iniciada a partir del robo de una camioneta ocurrido en el estacionamiento de un hipermercado, permitió identificar y llevar a juicio a integrantes de un grupo familiar oriundo de Córdoba que actuó en la ciudad de Santa Fe utilizando inhibidores de señal para vulnerar los sistemas de cierre centralizado de los vehículos.
Condenas para una familia cordobesa que robaba con inhibidores de señal en Santa Fe
La investigación permitió reconstruir una serie de hechos cometidos entre 2024 y 2025 mediante dispositivos electrónicos que anulaban el cierre centralizado de los vehículos. Uno de los acusados recibió una pena de prisión efectiva, mientras que otros dos obtuvieron salidas alternativas previstas por la ley.

La causa fue impulsada por la fiscal Rosana Peresín, quien este martes brindó detalles sobre el avance del expediente y las resoluciones judiciales alcanzadas respecto de los imputados.
La pesquisa comenzó tras un hecho registrado el 14 de agosto de 2024, cuando delincuentes sustrajeron una Volkswagen Amarok estacionada en el predio comercial.

Las primeras medidas permitieron establecer que el robo había sido cometido mediante la utilización de un inhibidor de frecuencia, dispositivo que impide que el vehículo reciba la señal del comando de cierre remoto y deja las puertas sin trabar, aunque el propietario crea haberlas asegurado.
A partir del análisis de cámaras de videovigilancia, lectores de patentes (LPR) y otras tareas investigativas desarrolladas por la Policía de Investigaciones de Santa Fe junto con personal especializado de Córdoba, los investigadores reconstruyeron el recorrido de un Volkswagen Suran que había llegado desde esa provincia y que fue utilizado durante la maniobra.
La pesquisa permitió identificar a su conductor y avanzar sobre el grupo de personas que había viajado hasta Santa Fe para cometer el delito.
Un mismo grupo familiar
Según explicó Peresín, uno de los principales involucrados es un hombre de apellido Pimentel, quien fue condenado mediante un procedimiento abreviado a un año y diez meses de prisión efectiva.
El imputado fue considerado responsable no sólo del robo cometido en el estacionamiento del hipermercado, sino también de otro episodio ocurrido el 30 de octubre de 2024 en la ciudad de Santa Fe, cuando volvió a utilizar la misma modalidad delictiva, aunque en esa oportunidad se movilizaba en un automóvil Chevrolet.
La condena incluye además el pago de una reparación económica de cuatro millones de pesos que será distribuida proporcionalmente entre las víctimas.

La fiscal explicó que la pena efectiva obedeció a los antecedentes penales del acusado, quien registra una condena por homicidio en la provincia de Córdoba y otra más reciente por un delito de hurto simple cometido en Esperanza.
La investigación también alcanzó al hijo de Pimentel, quien fue imputado como coautor de un hurto calificado por el uso de instrumento llave en un hecho ocurrido el 19 de febrero de 2025.
En aquella oportunidad, la víctima fue el abogado y fiscal del Ministerio Público de la Acusación, Guillermo Lascurain, a quien le sustrajeron un teléfono celular y tarjetas bancarias luego de inhibir el cierre de su camioneta.

Peresín aclaró que el hijo del condenado accederá a una condena de ejecución condicional debido a que no registra antecedentes penales.
Por su parte, una mujer —titular registral de los vehículos utilizados en distintas maniobras y pareja del hijo— recibió una suspensión de juicio a prueba. La fiscal le atribuyó una participación necesaria por haber facilitado los automóviles empleados durante los hechos investigados.
Sin pruebas para asociación ilícita
Aunque los tres imputados integran un mismo núcleo familiar, la representante del Ministerio Público descartó que existan elementos suficientes para sostener una acusación por asociación ilícita.
"No puedo acreditar una organización criminal. Son familiares y participaron en distintos hechos, pero jurídicamente no contamos con pruebas para sostener esa figura penal", explicó.

No obstante, la investigación permitió reconstruir una modalidad reiterada de actuación basada en el traslado desde Córdoba hacia Santa Fe para cometer robos mediante inhibidores electrónicos y luego regresar a su provincia.
Cómo operaban
Los investigadores establecieron que los delincuentes aguardaban que las víctimas descendieran de sus vehículos en estacionamientos o lugares de gran circulación.
Mediante un inhibidor de frecuencia impedían que el cierre centralizado respondiera al comando a distancia. Como consecuencia, el automóvil permanecía abierto sin que el propietario advirtiera la maniobra.

Una vez que la víctima se alejaba, los autores abrían las puertas sin ejercer violencia y sustraían dinero, teléfonos celulares, documentación, computadoras u otros objetos de valor.
Peresín advirtió que estos dispositivos han evolucionado tecnológicamente y recordó que actualmente también existen herramientas electrónicas de mayor alcance, como los denominados "Pandora", capaces de ampliar el radio de acción respecto de los inhibidores tradicionales.
Por ese motivo recomendó verificar manualmente que las puertas hayan quedado efectivamente trabadas al abandonar el vehículo y evitar dejar documentación personal, llaves o referencias al domicilio dentro del habitáculo, ya que esa información puede facilitar nuevos delitos, como ingresos posteriores a viviendas.








