El barrio San Lorenzo, ubicado al sur de la ciudad de Santa Fe, se vio sacudido el pasado 13 de junio por un despliegue coordinado de la División Microtráfico de la Policía de Investigaciones (PDI). Cuatro personas fueron detenidas y, tras pasar por tribunales, dos fueron condenadas y otras dos terminaron en prisión preventiva.
Drogas en un peluche y ventas por la ventana: así operaban los búnkeres desmantelados en barrio San Lorenzo
Tras los allanamientos realizados la semana pasada, en los que secuestraron 250 dosis de cocaína, una pareja fue condenada a cuatro años de prisión y dos hombres quedaron presos.

En una serie de allanamientos simultáneos, golpearon tres puntos de venta minorista de cocaína. Lo que une a estas causas no es solo la geografía, sino un modus operandi repetitivo: el despacho de dosis a través de ventanas y el ingenio para ocultar la mercancía.
El fiscal Arturo Haidar describió la operatoria al momento de atribuir los delitos, señalando que los implicados "tuvieron bajo su esfera de custodia y disposición” conjunta o individual importantes cantidades de estupefacientes "destinados a su comercialización a terceros consumidores".

Las investigaciones previas confirmaron que los domicilios funcionaban como "kioscos" donde los clientes permanecían "escasos instantes para luego retirarse rápidamente" tras un intercambio veloz de dinero por objetos pequeños.
77 envoltorios en un kiosco
La situación de Jonatan David Aguirre y Cecilia Elizabeth Torres se resolvió rápidamente con una condena a través de un juicio abreviado. La pareja fue detenida en su vivienda de la ochava noroeste de Pasaje Miguel de Cervantes al 4300, donde la policía incautó 19 gramos de cocaína fraccionados en 77 envoltorios de papel satinado ocultos en un sector del inmueble que funcionaba como kiosco.

La investigación de Haidar permitió documentar, mediante registros fílmicos, cómo diversas personas llegaban a la ventana del frente, entregaban dinero y recibían la droga.
El juez Pablo Spekuljak homologó el acuerdo de procedimiento abreviado presentado por el fiscal y el abogado defensor Martín Peón, condenando a Aguirre y Torres a cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo por el delito de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”.

El hombre fue declarado reincidente, ya que contaba con antecedentes previos. Por otro lado, su pareja cumplirá la pena bajo la modalidad de detención domiciliaria, medida dispuesta para resguardar a sus cuatro hijas menores de edad.
Cocaína en un peluche
Los otros dos hombres detenidos fueron imputados y quedaron en prisión preventiva.
En una vivienda de calle Juan Díaz de Solís al 1100, la policía sorprendió a Víctor Ariel Piedrabuena y, tras proceder con el allanamiento, en la zona del living-comedor encontró un "peluche color celeste y blanco" que escondía 66 envoltorios de papel satinado y otros 17 de nylon rosa con cocaína. En total, le secuestraron 36,5 gramos de la droga y $353.000.

Piedrabuena quedó en prisión preventiva por disposición del juez Sergio Carraro. Su defensa, ejercida por el Dr. Ramiro Carrasco, no se opuso a la aplicación de la medida cautelar, permitiendo que la investigación continúe con el imputado tras las rejas.
Finalmente, Juan José Zalazar fue detenido en calle Roque Sáenz Peña al 1200 en el punto de venta con mayor cantidad de dosis incautadas. Allí había 174 envoltorios que totalizaron 41 gramos de cocaína. Al momento de la requisa, Zalazar incluso llevaba "doce envoltorios dentro del bolsillo izquierdo del pantalón".

En la audiencia ante el juez Sebastián Szeifert, el fiscal Haidar expuso las evidencias de las "reiteradas maniobras" de venta por la ventana que los vecinos denunciaban. Al igual que en el caso anterior, el defensor Carrasco no presentó oposición y Zalazar quedó en prisión preventiva.









