El último día del 2025 en la ciudad de Santa Fe estuvo marcado por la tragedia, cuando una espiral de violencia desenfrenada convirtió las calles de barrio Loyola Sur en el escenario de múltiples homicidios. Este jueves, imputaron a un adolescente por el triple crimen de la esquina de calles Leumann y Diagonal Obligado.
Triple crimen de fin de año: imputaron a un adolescente de 16 años vinculado a “Puchinga” Almirón
M.U.A. se encontraba privado de la libertad por otro homicidio y este jueves se convirtió en el primer imputado por la balacera que terminó con la vida de tres personas -una embarazada- el pasado 31 de diciembre.

M.U.A. tiene 16 años y es sobrino del conocido líder narco Víctor Esteban “Puchinga” Almirón, quien actualmente está prófugo. Desde febrero permanece alojado en un Centro Especializado de Responsabilidad Penal Juvenil (CERPJ), imputado por el homicidio de Alexander Sousa, ocurrido en marzo del año pasado.

Este jueves, la fiscal de Menores, Ana Laura Gioria, le atribuyó haber sido coautor del triple crimen de fin de año, que se cobró la vida de dos hermanos y una mujer embarazada, y del intento de homicidio a un tercer hermano, que quedó gravemente herido.
La audiencia estuvo presidida por el juez penal juvenil, Héctor Aiello, quien dispuso la prórroga por 3 meses de la medida de alojamiento en un instituto cerrado impuesta oportunamente a M.U.A. Esto fue tras el pedido de la fiscalía, y con la anuencia del menor y sus abogados defensores, Héctor Acuña e Iván Leguiza.
Horas de extrema violencia
El triple crimen tuvo su génesis en la sed de venganza por el homicidio de Matías Fernández, ocurrido alrededor de las 6 de la mañana del 31 de diciembre de 2025. El hombre de 21 años se encontraba en la intersección de Furlong y Leumann cuando fue ejecutado de un disparo en la cabeza tras una breve discusión con dos sujetos que se movilizaban en una moto Honda Wave blanca.

Este hecho, que tuvo como víctima a alguien que -según fuentes judiciales- M.U.A. consideraba un “hermano del corazón”, fue el detonante de lo que los investigadores luego calificarían como una "venganza brutal".
Minutos después de las 10 de la mañana, un grupo presuntamente integrado por M.U.A. se presentó en un domicilio cercano, en la esquina de calles Leumann y Diagonal Obligado. A cara descubierta y sin mediar palabra, los atacantes abrieron fuego contra el grupo familiar que se encontraba en el patio delantero.
En el lugar murió de forma instantánea Juliana Ojeda, de 17 años, quien estaba embarazada. Poco después falleció su pareja, Isaías Uriel Álvarez, de 20 años. La lista de víctimas fatales se completó semanas más tarde, el 7 de febrero, cuando Alexis Yamir Álvarez, de 22 años, murió tras agonizar con heridas de bala en el pecho y el abdomen. Sólo el tercer hermano sobrevivió.

Del avance de la investigación surgió que la “venganza” habría estado mal dirigida, ya que la familia atacada no habría estado vinculada al crimen de Matías Fernández. Por el hecho fue imputado Isaías José Emanuel Benítez.
La sombra del narco
La labor de la fiscalía se topó con un obstáculo recurrente ante los hechos vinculados a la violencia narco en el noroeste de la ciudad: el temor de los vecinos a represalias.
Durante la audiencia, la fiscal Gioria enfatizó que el denominador común entre los testigos fue el pánico, y señaló que muchas personas se negaron a declarar formalmente o solicitaron la reserva de su identidad por temor al grupo criminal al que pertenecería el menor.
Según lo expuesto, M.U.A. no habría actuado solo, ya que los testigos se refirieron a un grupo de entre siete u ocho personas que se presentaron a plena luz del día en la vivienda de las víctimas para acribillarlas. Además, el adolescente formaría parte del clan liderado por su tío, “Puchinga” Almirón, de amplia trayectoria criminal vinculada al comercio de estupefacientes.

La evidencia recolectada hasta el momento incluye peritajes balísticos que confirmaron el uso de armas de grueso calibre, así como testimonios del sobreviviente del ataque y otras personas que presenciaron lo ocurrido.
La fiscal imputó al menor como coautor del “triple homicidio calificado por el empleo de arma de fuego”, y de la “tentativa de homicidio agravado”, delitos que se suman al “homicidio calificado” atribuido a M.U.A. hace unos meses. Con tan solo 16 años, el adolescente sigue sumando causas judiciales por hechos de sangre.









