Trece años de prisión efectiva impusieron a un hombre de 25 años de Alto Verde tras condenarlo por haber cometido una serie de abusos a dos niños, que al momento de los hechos tenían 4 y 11 años.
Condenaron a un hombre de 25 años por abusar de dos niños en Alto Verde
El caso se destapó tras confirmarse el contagio de una enfermedad de transmisión sexual en dos primos de 4 y 11 años que pertenecían al círculo social del acusado.

En una resolución unánime, el tribunal conformado por los jueces Pablo Ruiz Staiger, Martín Torres y Héctor Aiello consideró a Lucas Naín Moreyra culpable de “abuso sexual con acceso carnal” en perjuicio del menor de los niños y “abuso sexual gravemente ultrajante” respecto al mayor, además de “promoción a la corrupción de menores agravada por la edad” en ambos casos.
La sentencia, leída el viernes en la sede de los tribunales de la ciudad de Santa Fe, ratificó la acusación formulada por la fiscal Luciana Escobar Cello. El MPA había solicitado que la condena fuera a 20 años de prisión, mientras que el defensor público Gustavo Durando había pedido la absolución de culpa y cargo por el beneficio de la duda.

El caso generó una fuerte conmoción en el distrito costero de Alto Verde. A lo largo del juicio, se ventilaron las dificultades que enfrentaron los investigadores para reconstruir la secuencia de los hechos, debido a la corta edad de una de las víctimas y al clima de intimidación que, según la fiscalía, el acusado había impuesto para asegurar su impunidad.
Abusos, amenazas y enfermedad
Los sucesos que motivaron la condena ocurrieron en la misma vivienda, la cual frecuentaban ambos niños, que son primos. Según detalló el MPA, Moreyra aprovechaba su vínculo de vecindad y amistad con el núcleo familiar de las víctimas para frecuentar el domicilio. En ese contexto de confianza y cercanía, se produjeron los abusos.
Uno de los elementos probatorios más alarmantes de la causa fue la evidencia médica. Ambos niños resultaron contagiados de sífilis, una enfermedad de transmisión sexual que el propio Moreyra padecía.

La fiscalía argumentó que el condenado utilizó amenazas para silenciar a los menores, advirtiéndoles sobre posibles daños a sus familiares si revelaban lo sucedido.
Un “monstruo” bajo la cama
La causa judicial inició de manera fragmentada en el año 2023. El primero de los casos salió a la luz cuando la abuela de uno de los niños notó síntomas físicos preocupantes que derivaron en una consulta hospitalaria de urgencia. En las primeras etapas de la investigación, el niño de 4 años se refirió a un "monstruo" que vivía bajo la cama.
Paralelamente, el segundo niño involucrado también comenzó a manifestar problemas de salud relacionados con la misma enfermedad. Sin embargo, su testimonio se mantuvo hermético durante casi un año debido al trauma y al temor.

Fue la intervención de las asistentes sociales del Hospital de Niños lo que permitió unir ambas historias al detectar que dos niños de una misma familia padecían la misma infección.
Develamiento y condena
Finalmente, en 2024, el primo mayor logró romper el silencio y señalar directamente a Moreyra ante un familiar cercano, lo que permitió reactivar la causa y consolidar la acusación.
A pesar de que la defensa técnica de Moreyra intentó plantear dudas razonables basadas en la supuesta contaminación de los relatos y la falta de pruebas de ADN directas, el tribunal decidió unánimemente condenar al acusado.

Sin embargo, los delitos por los que encontraron culpable a Moreyra difirieron de los acusados, ya que la fiscalía calificó lo sucedido a ambas víctimas como “abusos sexuales con acceso carnal, agravados por el contagio de una enfermedad”. La defensa había planteado que no se podía corroborar que su pupilo tuviera conocimiento de que padecía la enfermedad al momento de los hechos.
Los fundamentos detrás de la condena serán dados a conocer en las próximas semanas. La defensa pública apelará la condena.









