El bruxismo consiste en apretar o rechinar los dientes de manera involuntaria y puede manifestarse tanto de día como de noche. El cirujano maxilofacial Mariano Miño explicó que muchas veces los pacientes acuden a la consulta por dolor muscular sin conocer las repercusiones más graves.
Cómo prevenir y tratar el bruxismo según un cirujano maxilofacial
El especialista Mariano Miño explicó las causas, síntomas y tratamientos del hábito involuntario de apretar los dientes, y ofreció consejos para proteger la mandíbula y mejorar la calidad de vida.

Si bien ciertos factores físicos, como ajustes dentales incorrectos, pueden favorecer el bruxismo, el especialista asegura que “el bruxismo está relacionado al estrés”. El estrés laboral, la presión social y la exposición constante a redes sociales aumentan su incidencia según el profesional.

Síntomas y diagnóstico
El bruxismo a veces se confunde con dolor de oído o de cabeza, pero su origen real está en la mandíbula. “Cuando el disco de la articulación temporomandibular (ATM) se desplaza, los tejidos situados detrás, que contienen fibras nerviosas, generan el dolor en la articulación. Por eso, cuando un paciente dice ‘me duele el oído’, en realidad el problema proviene de la ATM”, explicó Miño.
Entre los signos se incluyen desgaste dentario y tensión muscular, mientras que los síntomas pueden manifestarse como dolor mandibular, cefaleas o limitaciones al abrir la boca. “El dolor es bien preciso, delante de la oreja. Si siento el dolor acá, no es oído”, aclaró el especialista.
Los períodos de bruxismo nocturno suelen ser cortos, pero sus efectos son significativos: “Bruxamos por 11 minutos durante toda la noche, con intervalos de entre 10 y 40 segundos, pero tiene grandes repercusiones”. Durante el día, los pacientes pueden controlar la fuerza, mientras que durante la noche los daños se acumulan.

En los niños, el bruxismo suele ser autolimitante y desaparece a los 5 o 6 años, mientras que en adultos puede generar artrosis y cambios degenerativos en la ATM si no se trata.
Tratamientos y prevención
El tratamiento busca proteger dientes y articulación. Miño sostuvo: “Lo que logramos con la placa es proteger nuestras estructuras dentarias. Algunos pacientes hasta quedan sin dientes por bruxar mucho, entonces ahí el odontólogo tiene que actuar”. Las placas deben ser rígidas, ya que las blandas pueden incrementar la fuerza del bruxismo.
En casos severos, donde los músculos maseteros o temporales presentan contracciones intensas, se puede recurrir a la toxina botulínica “asi evitamos daños a la articulación y a los dientes”.
La cirugía se reserva para situaciones en las que el disco articular de la ATM no se reposiciona con tratamientos conservadores. “Cuando ese disco queda adelantado y no vuelve, ahí es donde entra la cirugía. Reposicionamos el disco en su lugar, disminuyendo los dolores y mejorando la apertura oral”, explicó Miño.
La prevención incluye hábitos saludables: manejo del estrés, sueño adecuado, alimentación balanceada y ejercicio. “Intentar vivir mejor, principalmente nuestro sueño, que está muy ligado al bruxismo y administrar nuestro estrés es el primer paso”, concluyó el especialista.

Ante la sospecha
- Observar desgaste dental, dolor mandibular o tensión muscular.
- Consultar con un odontólogo ante cualquier síntoma persistente.
- Mantener hábitos de sueño saludables y reducir situaciones de estrés.
- Seguir indicaciones sobre placas rígidas, láser terapia o Botox según la severidad del caso.
Miño subrayó la importancia de la educación sobre esta patología: “Que la población sepa lo que es la articulación temporomandibular y los problemas que pueden llegar a tener. Una vez que tengan un diagnóstico, le van a dar el tratamiento mejor para esa patología”.











