El embarazo es una etapa de cambios profundos, y entre los cuidados fundamentales aparece el control de la glucosa. La diabetes gestacional es una condición que afecta a entre el 5% y el 11% de las embarazadas, dependiendo de la población y los criterios diagnósticos.
Diabetes gestacional: la importancia de los controles para un embarazo seguro
No suele presentar síntomas, por lo que el seguimiento médico es la única forma de detectarla. La Dra. Luciana Peirano (MP 7403) explicó cuáles son los riesgos, cómo se trata y por qué la prevención comienza incluso antes de la concepción.

En el espacio Vivir Mejor, la Dra. Luciana Peirano (MP 7403), especialista en Medicina Interna y Diabetología, destacó que se trata de una elevación del azúcar en sangre detectada por primera vez durante la gestación. A diferencia de la diabetes Tipo 1 o Tipo 2, tiene un mecanismo de producción específico ligado a las hormonas de la placenta.
¿Por qué ocurre?
Según explica la Dra. Peirano, la placenta produce hormonas que generan de forma natural una insulinoresistencia. "Es un mecanismo para asegurar que el alimento llegue en mayor cantidad al bebé. Sin embargo, en algunas mamás, esta resistencia se eleva por encima de lo normal, provocando que la glucosa en sangre suba", señaló la especialista.

Factores de riesgo
Si bien puede aparecer en cualquier mujer, existen antecedentes que aumentan las probabilidades:
- Genética: antecedentes familiares de diabetes.
- Edad: mujeres mayores de 30 o 35 años.
- Sobrepeso: un índice de masa corporal (IMC) mayor a 30.
- Signos físicos: oscurecimiento en la piel del cuello, axilas o entrepierna (acantosis nigricans), que indican resistencia a la insulina.
- Salud previa: síndrome de ovario poliquístico o tratamientos crónicos con corticoides.

El desafío del diagnóstico silencioso
Uno de los puntos más críticos que remarca la Dra. Peirano es la ausencia de señales externas. "No hay síntomas. Se detecta exclusivamente con los controles de laboratorio que pide el obstetra", advirtió.
El estudio clave se realiza generalmente entre las semanas 24 y 28: la prueba de tolerancia a la glucosa. Consiste en ingerir un líquido azucarado y controlar los niveles de azúcar antes y dos horas después.

Tratamiento
Recibir el diagnóstico suele generar angustia, pero la especialista llevó tranquilidad: "Vemos mamás con miedo que quieren dejar de comer todo, y ese no es el camino. Estamos formando un bebé y necesitamos nutrientes".
El tratamiento se basa en tres pilares:
- Alimentación equilibrada: planificada por una nutricionista especializada para asegurar el crecimiento del bebé sin aumentos excesivos de peso.
- Actividad física: adaptada a cada etapa del embarazo.
- Equipo multidisciplinario: el trabajo conjunto entre obstetra, diabetólogo y nutricionista es vital.
"La prevención y la planificación son vitales. Si una mujer sabe que tiene factores de riesgo, puede empezar a cambiar su alimentación y hacer ejercicio antes de quedar embarazada para llegar en las mejores condiciones posibles", concluyó la Dra. Peirano.










