Por Nancy Ramos Dorsch, Creadora de Hunab-Kú Regalería Mística
Los cuatro elementos de la naturaleza

Los cuatro elementos son constituyentes básicos de la materia y son utilizados para explicar la creación y existencia de la naturaleza. Ellos son el agua, la tierra, el fuego y el aire.
En oriente en la cultura china incluye metal y madera, pero excluye al aire y están asociados a 5 planetas. En el hinduísmo también son 5 elementos incluyendo al éter.
Los cuatro elementos de la vida: tierra, agua, fuego y aire, están presentes tanto en el mundo visible como en el invisible, lo tangible y lo intangible y son los componentes mismos de nuestro ser.
El hombre, desde la antigüedad ha estado en contacto con estos cuatro elementos para el desarrollo de la vida material, psíquica y espiritual.

En nuestro cuerpo físico:
Tierra: todos los elementos sólidos, el esqueleto y nuestros huesos.
Agua: toda el agua y la sangre contenida en nuestro cuerpo.
Aire: tanto el aire que respiramos, como los gases que componen nuestras funciones químicas y biológicas.
Fuego: los músculos, el cerebro, la energía que portan los alimentos, las células.
También cada uno de los 4 elementos está conectado con una energía específica en nuestro ser, que influyen no solo en el mundo físico, sino que representan nuestros pensamientos, emociones y formas de relacionarnos con el entorno.
Su significado espiritual está vinculado con nuestros bloqueos, nuestras fortalezas y lo que necesitamos para equilibrar nuestra energía.
Tierra: es lo que sustenta, lo que nos da seguridad. La conexión profunda con lo sagrado. Está vinculado con lo material, la abundancia.
Cuando la energía de la tierra está en armonía, valoramos y cuidamos lo que tenemos.

Conectar con este elemento es tener conciencia de nuestro cuerpo, el cuidado de lo esencial.
¿Cómo nos conectamos con la tierra?: Estar en contacto con la naturaleza, cuidar las plantas, caminar descalzos, es tener los pies firmes sobre nuestra existencia practicando la gratitud.
Agua: El agua representa nuestro mundo emocional, la intuición y la capacidad de adaptación.
Es la conexión con lo invisible, lo interno.
Cuando este elemento está en armonía podemos abrimos emocionalmente, expresar nuestros sentimientos, ser empáticos, tener conexión afectiva.
¿Cómo nos conectamos con el agua? Permitirnos sentir sin prejuicios, dejar fluir las cosas, tener confianza sobre nuestra intuición. Meditar cerca del mar o a la orilla de un río, son algunas formas de activar esta energía del agua.

Aire: representa la mente, la comunicación, nuestros pensamientos, la inspiración, las ideas y la conciencia.
Está vinculado en el conocimiento, el entendimiento.
Cuando esta energía del aire está en armonía fluyen las ideas claras, la comunicación abierta, la creatividad y tener una perspectiva mas amplia de la vida.
¿Cómo nos conectamos con la energía del aire? Cultivando el silencio interior, siendo conscientes de nuestra respiración, expresarnos auténticamente y estar en contacto con espacios abiertos; abrir las ventanas para que el aire se renueve y nuestro pensamiento sea tan claro y limpio como el aire de una montaña.
Fuego: Este elemento simboliza la fuerza del cambio, la voluntad, la transformación, la pasión y el poder interior.
El fuego es el motor que nos impulsa a la acción, a tomar decisiones, a crear y transformar. A romper con lo viejo, lo que ya no sirve y abrir espacio a lo nuevo.

Cuando esta energía está en armonía, tenemos la capacidad de realizar nuestras metas con firmeza y motivación.
¿Cómo nos conectamos con la energía del fuego? Poniendo acción a lo que queremos, a lo que nos apasiona, a transformar. Encender una vela y trabajar con afirmaciones positivas.
La representación en un altar de los 4 elementos es:
Tierra: en cristales. Aire: con inciensos y campanas. Agua: cáliz. Fuego: velas, calderos, lámparas de sal.
Debemos incorporar los 4 elementos y su energía en nuestro día a día para que con su poder natural nos ayuden a conectarnos con nuestro entorno y con nosotros mismos.








