La hipertensión arterial es una de las enfermedades más frecuentes a nivel mundial y, al mismo tiempo, una de las más silenciosas. Muchas personas conviven con valores elevados de presión sin presentar síntomas, lo que dificulta su detección temprana y aumenta el riesgo de complicaciones en órganos vitales.
El enemigo silencioso: cómo detectar y prevenir la hipertensión arterial
La cardióloga Belén Almitrani advirtió sobre la importancia de los controles preventivos, los factores de riesgo más frecuentes y el impacto de los hábitos diarios en la salud cardiovascular.


La cardióloga Belén Almitrani (MP 5468) advirtió sobre la importancia de los controles preventivos y explicó por qué todavía persisten mitos alrededor de esta condición, que afecta a entre el 30% y el 35% de la población mundial.
No es una enfermedad del corazón
Uno de los errores más frecuentes es pensar que la hipertensión es exclusivamente un problema cardíaco. Sin embargo, la especialista aclaró que se trata de una enfermedad arterial cuyo impacto puede extenderse a diferentes órganos.
“Es una enfermedad de las arterias y el corazón termina siendo uno de los órganos de impacto”, explicó Almitrani, señalando que se diagnostica cuando los valores de presión se mantienen por encima de determinados parámetros. “Tenemos un punto de corte estricto y rígido en consultorio por encima de 140 mm de mercurio de presión máxima y 90 mm de mercurio de presión mínima o diastólica”, detalló.
Además, derribó otro mito frecuente: creer que los adultos mayores pueden tener valores más altos sin consecuencias. “El punto de corte es universal y para todos pacientes. Desde adolescentes en adelante, 140/90 es el punto de corte”, remarcó.
“El enemigo silencioso”
Uno de los mayores riesgos de la hipertensión es que, en muchos casos, no presenta señales evidentes. “La hipertensión es el enemigo silencioso porque no da síntomas. Uno puede portar hipertensión arterial y tener valores muy altos sin sentir nada o tener síntomas muy sutiles”, sostuvo la cardióloga.
Según explicó, es habitual detectar en consultorio pacientes con presión elevada que desconocían completamente su condición. Por eso, insistió en la necesidad de incorporar el hábito de controlarse periódicamente, aun cuando no existan molestias físicas.

La especialista destacó que medir la presión es un procedimiento simple y accesible: “Es un método completamente incruento, fácil y de utilización en domicilio, también en consultorio y en diferentes ámbitos. Solo tenemos que tener la técnica correcta”.
Factores de riesgo
La hipertensión puede aparecer por múltiples causas, aunque existen factores que aumentan considerablemente el riesgo cardiovascular.
Dentro de los principales, Almitrani mencionó la edad, el tabaquismo, el sedentarismo, el sobrepeso, la obesidad y el estrés. “El estrés es uno de los más grandes enemigos porque muchas personas no son conscientes de que lo padecen y afecta mucho nuestra salud cardiovascular”, indicó.
También explicó que hombres y mujeres tienen prevalencias similares, aunque en ellas el riesgo aumenta con la menopausia. “El descenso de los estrógenos hace que desaparezca parte de la protección cardiovascular y la hipertensión sea más prevalente”, señaló.

En niños y adolescentes, aunque los porcentajes son menores, el problema también empieza a crecer. “Hoy vemos muchos factores de riesgo que se repiten: obesidad, sedentarismo, mala alimentación y exceso de sal”, alertó.
No solo medicación
La cardióloga insistió en que el abordaje de la hipertensión no depende únicamente de los fármacos. Los hábitos cotidianos cumplen un rol central tanto en la prevención como en el tratamiento. “Muchas veces el paciente cree que la hipertensión se trata solo con medicación y se olvida del tratamiento no farmacológico, que es fundamental”, explicó.
En ese sentido, subrayó la importancia de incorporar actividad física regular, dormir bien y reducir el consumo de sal.
La especialista recordó que la Organización Mundial de la Salud recomienda al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado o 75 minutos intensos. También aconsejó dormir entre seis y ocho horas diarias de manera ininterrumpida.
“Tenemos que pensar en el cuidado del consumo de sal, de la calidad del sueño, realizar actividad física y disminuir, si se puede, el impacto del estrés en la salud”, expresó.
Controles preventivos
Para Almitrani, el gran desafío está en generar conciencia antes de que aparezcan síntomas o enfermedades más graves. “Sobre todo desde los 35 o 40 años, especialmente si tenemos factores de riesgo”, recomendó.
Además, enfatizó la necesidad de cambiar el enfoque sobre la salud: “Tenemos que hacerlo desde la salud, no esperar al síntoma para acudir al médico”.
La médica concluyó con un mensaje claro: “Hay que cuidarse. Si nos mantenemos en movimiento y comemos sano, vamos a encontrar herramientas para reducir el estrés. Se puede”.











