Tras más de una semana dominada por un cielo plomizo, lloviznas y densas mañanas de niebla en Santa Fe, la esperada reaparición del sol este jueves no solo transformó la postal urbana, sino que renovó el ánimo de los vecinos. Más allá de esa sensación reconfortante, la luz natural activa procesos biológicos esenciales que analizó para El Litoral la dermatóloga Macarena De Lucca.
El regreso del sol tras la racha gris en Santa Fe: ¿cuánta luz natural necesita realmente nuestro cuerpo?
El fin de una semana dominada por la humedad, las lloviznas y las mañanas de niebla en la capital provincial reabrió el debate sobre el impacto de la radiación ultravioleta en la salud. En diálogo con El Litoral, la dermatóloga Macarena De Lucca analizó los beneficios biológicos de la luz natural, aclaró el mito de la vitamina D frente al protector solar y detalló cómo cuidar la piel sin renunciar al bienestar.

La transición de días grises a un escenario despejado genera impactos inmediatos en la salud. La especialista remarcó que la luz del día es clave para la sincronización del reloj biológico: "Después de varios días grises, volver a recibir luz solar no solo nos genera esa sensación de bienestar. La luz natural participa en la regulación de nuestro ritmo circadiano y en el estado de ánimo".

A nivel cutáneo, la exposición a la radiación es el motor que activa procesos químicos vitales para la salud. La profesional puntualizó el rol del sol en la piel: "La radiación UVB permite que nuestro organismo inicie la síntesis de vitamina D. Es fundamental para la salud ósea, muscular e inmunológica, pero el bronceado es una respuesta de defensa de la piel frente al daño producido".

Minutos al sol y la realidad sobre el daño acumulativo
A la hora de determinar el tiempo al aire libre para sintetizar este nutriente, la especialista descartó fórmulas fijas: "No existe un número de minutos igual para todos. La síntesis de vitamina D depende de muchos factores: el fototipo de piel, la edad, la época del año, el horario, la cantidad de piel expuesta e incluso la ubicación geográfica". Por ello, desaconsejó pautas universales.
Asimismo, la dermatóloga aclaró que permanecer más tiempo bajo el sol no incrementa la producción de la vitamina, sino que acelera el daño acumulativo: "Exponernos durante más tiempo no significa producir vitamina D de manera ilimitada. En cambio, sí aumenta el daño de la radiación: manchas, envejecimiento prematuro y riesgo de cáncer de piel". Ante un déficit, instó a suplementar con un médico.
El mito del protector solar y la necesidad de un equilibrio
Existe el mito popular de que el uso de fotoprotectores bloquea totalmente la síntesis vitamínica. Frente a esto, De Lucca aportó claridad científica para disipar las dudas: "El protector solar disminuye el paso de esta radiación. Sin embargo, la evidencia muestra que en condiciones de uso cotidiano esto no significa necesariamente que utilizar protector vaya a generar un déficit de vitamina D".

Por ese motivo, la experta remarcó que no debe suspenderse el cuidado cutáneo para buscar fijar nutrientes: "No recomendamos dejar de usar protector ni exponernos intencionalmente al sol sin protección para aumentar la vitamina D. El equilibrio está en disfrutar de la luz natural y de las actividades al aire libre, pero manteniendo hábitos de fotoprotección adecuados en todo momento".

Cuidados específicos para el clima de nuestra región
Atendiendo al clima de Santa Fe y la región, la médica advirtió que no debe bajarse la guardia en los meses fríos: "Aunque estemos en invierno y sintamos que el sol no quema como en verano, la radiación ultravioleta sigue estando presente. En Santa Fe, además, tenemos muchos días despejados y una exposición solar importante durante todo el año". Por ello, sugirió guiarse por el índice UV.
Finalmente, De Lucca brindó pautas concretas para evitar complicaciones y disfrutar del sol con total seguridad: "La exposición más segura es siempre acompañada de hábitos de fotoprotección: protector solar FPS 30 o superior, idealmente FPS 50, usar anteojos, sombrero y buscar sombra. Y hay algo que para mí resume todo: disfrutar del sol sí, pero no buscar el bronceado como sinónimo de salud".
El retorno de la luz solar tras el mal tiempo devuelve un factor indispensable para la biología, influyendo directamente en el descanso, el humor y la defensa inmune de los santafesinos. Sin embargo, aprovechar estos beneficios no exige someter la piel a daños innecesarios. Aceptar una fotoprotección consciente y evitar el bronceado deliberado permite disfrutar del aire libre con equilibrio.









