A Unión le habían convertido cinco goles en 11 partidos hasta que fue a jugar este partido con Tigre en Victoria. Y en uno solo, el peor equipo del año (así lo marcaba el último puesto en la general que ostentaba) le marcó la misma cantidad. Unión hizo todo mal. La defensa tuvo una endeblez inusitada y sorprendente, el mediocampo no existió ni en la marca ni en el juego y arriba, apenas el gol de Orsini. Pero no sólo fue eso, sino la falta de rebeldía y la ausencia total de amor propio. Fue extremadamente extraña la actuación de Unión, por lejos la peor de este torneo y posiblemente del año. Un equipo desvanecido, desconocido, inexistente en la cancha durante los 90 minutos.


































