Unión tiene un mérito y un defecto que van de la mano. El mérito es la idea, la búsqueda. También la generación de situaciones. El defecto es que todo eso se desvanece a la hora de concretar, incluso en partidos que ganó y hasta marcando varios goles (Sarmiento y, sobre todo, Rosario Central). Cuando un equipo genera muchas situaciones pero no marca y por eso termina relegando puntos, el mérito se convierte en defecto. Perder eficacia o directamente no tenerla, en el fútbol, es un problema. Y a Unión le está pasando, porque nadie lo ha pasado por arriba ni tampoco lo ha superado en estos siete partidos que lleva Munúa como técnico. Pero la sumatoria de puntos es escasa en función de lo que mereció. En consecuencia, a la propuesta le falta concreción.



































