El camino de los líquidos, ya separados de la materia sólida, siguen su curso por una cañería que va paralela a la Ruta 168, hasta llegar al río Colastiné. Al consultar a Lanfranco el motivo de descargar en este río, respondió: "El Colastiné tiene un caudal que permite una dilución biológica, es decir una dilución natural que tiene que ser solamente cloacal. El mismo río se encarga de diluirlo", y agregó que ahora, con el bajo nivel del río, "está a la vista el volcamiento de estos líquidos, que por supuesto está por debajo de la toma de agua de Colastiné (es decir aguas abajo), por lo que no hay afectación de nuestra toma, que es lo que principalmente nos interesa".