La Plaza Pueyrredón se preparaba para un días más, con los feriantes vendiendo sus productos, grupos de amigos y familias tomando un mate bajo ese generoso pulmón verde cerrado por árboles altos y añosos, en el epicentro del espacio. Era la hora 15.50; el sol brillaba fuerte, aunque estaba atenuado por una leve brisa. Pero asomó la cara menos feliz de ese lugar que está en el corazón del barrio Candioti sur.


































