Las enseñanzas de "Yupanqui", el pichón de águila que se volvió un hito de la naturaleza en la Argentina
Un pequeño ejemplar de águila coronada fue filmado por streaming durante dos semanas. Miles de personas siguieron la transmisión. Fue alimentado por sus padres, hasta que ahora pudo volar. La especie está en peligro de extinción.
Un ejemplar de águila coronada (Buteogallus coronatus). Es una especie en peligro. Crédito: Gentileza
En lo que podría ser un hito ecológico que combinó la naturaleza en su estado más puro y la tecnología, un grupo de investigadores del Conicet logró filmar por un streaming de YouTube a un pichón de águila coronada (Buteogallus coronatus) con pocos días de vida, en medio de un monte de la provincia de La Pampa, a unos 300 km. de Santa Rosa.
Con el nombre de “Yupanqui”, que en quechua quiere decir algo así como “aquel que será recordado”, fue bautizado el pichón de esta especie en peligro crítico de extinción. Su población global se estima en menos de mil individuos reproductores distribuidos entre la Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay.
“Debido a que sólo ponen un huevo por intento reproductivo, cada pichón (de águila coronada) es una esperanza vital para la supervivencia de la especie”, dijeron desde el Centro para el Estudio y Conservación de las Aves Rapaces en Argentina (CECARA), quienes iniciaron esta experiencia junto al Conicet.
“Yupanqui” fue filmado unos 15 días. Ya voló del nido. Crédito: Gentileza
Lo que implicó esta transmisión fue mostrar en tiempo real la “intimidad” de un pichón ejercitando sus trémulas alas frente a los fuertes vientos del monte junto sus padres, que le llevaban la comida todos los días; y recopilar un volumen importante de datos científicos sobre la alimentación y los procesos biológicos de esta especie.
Pero no sólo eso: el “impacto broadcasting” se convirtió en una suerte de vigilia digital de miles de personas que seguían cómo crecía Yupanqui, qué le llevaban de alimento (una víbora, por ejemplo), y, finalmente, cuándo iba a poder volar, cosa que finalmente ocurrió días atrás.
Real time y naturaleza extrema
El experimento se volvió una esperanza en lograr que la vida natural del país deje de ser asediada por las agresiones de los actos humanos, y un acto de construcción de comunidad, incluso educativo y pedagógico.
“Había maestras que nos mandaban mensajes diciéndonos que los chicos no querían salir al recreo, en la escuela, porque tenían miedo de que Yupanqui volara. Deseaban verlo”, le dijo a El Litoral José Sarasola, Dr. en Ecología, uno de los investigadores del Conicet y del CECARA que llevó adelante este proyecto, junto al biólogo Diego Gallego.
Fue todo un desafío llevar la tecnología necesaria para transmitir todo el día al pichón. Había que trasladar a pie paneles solares, baterías y equipos digitales por zonas complicadas. “Debíamos cambiar la cámara trampa (así se llama) dos veces. La expedición era muy agobiante, pero valió la pena”, contó el especialista.
La tercera fue la vencida. Los investigadores cambiaron la cámara y los cables: Siguió funcionando hasta que Yupanqui pudo volar.
Los datos a analizar
“Todo el volumen de información filmada nos servirá para analizar los comportamientos de la especie, la dieta, las presas más comunes y las más buscadas, qué lugares busca para hacer los nidos, cuánto huevos ponía y los períodos de incubación, entre muchos otros aspectos biológicos”, agregó Sarasola.
Los científicos arrancaron en 2001 con este proyecto, y no sabían nada de la especie: “Llevábamos cintas VHS en cantidades industriales (risas), más una vieja grabadora y una batería de auto para cargarla. Era todo muy rudimentario. Hoy, con la tecnología disponible, podemos acceder a muchos más datos sobre el águila coronada”, recordó.
Se estima que hay menos de mil águilas coronadas de adultas vivas. Crédito: Gentileza
Algo que notaron los investigadores, entre muchas otras cosas, fue un elemento llamativo respecto de la dieta:. “En la filmación pudimos ver que el padre llevaba a Yupanqui las presas un poco vivas todavía. Por ejemplo, le llevaba una serpiente que aún tenía movilidad y se retorcía”, contó, como uno de los primeros hallazgos comportamentales.
La interacción
En el streaming, los investigadores pedían a los usuarios que mandaran capturas con preguntas sobre el pichón: “La interacción con la gente que seguía a Yupanqui fue impresionante. Recibíamos audios de maestras diciéndonos que los alumnos no querían salir al recreo porque, viendo la transmisión, tenían miedo de perderse cuando el pichón volara”, añadió.
“Incluso -contó Sarasola- nos comentaron que hay docentes que han trabajado en proyectos educativos tomando esta experiencia del streaming. Había papás que nos mandaban fotos de sus hijos tomando la chocolatada de la merienda mirando a Yupanqui. Algo increíble. En lugar de mirar un ocio que no aporta nada, estaban viendo un proceso de la naturaleza en estado puro”.
Todo esto ayudó respecto de la divulgación científica, y de la sensibilización sobre la importancia de proteger una especie en peligro crítico de extensión. “Pero además, la era de las redes sociales también tiene una connotación positiva, creo que puede verse también desde ese lugar”, agregó el investigador.
El proyecto servirá para obtener datos científicos sobre esta especie. Crédito: Gentileza
“Se generó un sentido de comunidad”, dijo y puso un ejemplo: en el chat de YouTube, con Yupanqui siendo visto por decenas y decenas de personas, los usuarios se saludaban entre ellos, como si fuesen amigos, y se preguntaban si se habían perdido algo. “Hace quince minutos vino su padre a traerle una víbora para que coma...”, le respondía uno a otro.
Lo que nos enseñó
-¿Cuál cree que es la enseñanza final que nos deja “Yupanqui”, más allá de todos los datos científicos sobre la especie que ahora podrán procesar?, le preguntó El Litoral al Dr. Sarasola.
-¿La enseñanza? Son muchas. Pienso que más allá de la experiencia del proyecto, que fue muy positiva en términos investigativos, lo más importante es la cuestión de la cercanía ciencia-sociedad. La gente se acercó a nosotros y viceversa.
Insisto: en escuelas del oeste de la Pampa, en lugares muy alejados, están haciendo trabajos didácticos y pedagógicos en las escuelas relacionados a todo esto que se vivió con el águila coronada, con los ecosistemas naturales y los ambientes naturales. Y muchas cosas más que nos han pasado con la gente que se “enganchó” con el streaming.
Más allá de todo esto que es muy bueno, hay que decir y recalcar que lamentablemente estas águilas están siendo muy amenazadas por la acción del hombre: el 70% de los pichones como como Yupanqui no van a llegar a vivir hasta ser adultos como sus padres.
Las principales amenazas del águila son la electrocución en tendidos eléctricos, el ahogamiento en tanques de agua y la persecución directa.
Dentro de todo el mensaje esperanzador del streaming también hay una sombra, digamos. Yupanqui puede llegar a ser un águila espléndida, encontrarse con una pareja, dentro de 4 años hacer su propio nido y tener sus propios pichones. Pero las posibilidades de que eso pase son escasas, justamente, por el riesgo de extinción de esta especie -cerró Sarasola.