Desde hace algunas semanas, el Centro de Salud del barrio Nuevo Horizonte, en el noroeste de la ciudad capital, está como “revolucionado”. Es que a la clásica postal del personal médico, enfermeros y de pacientes que entran y salen del lugar, ahora se sumó otro elemento: en un sector del lugar hay huertas.
En Santa Fe ciudad, un ambicioso plan vincula salud, huertas comunitarias e integración social
Tiene como sede el Centro de Salud de Nuevo Horizonte. Se aborda la detección de factores sanitarios, junto con la producción propia de alimentos saludables y la nutrición, entre otros tópicos. Ya hay 15 vecinos que trabajan la tierra.

Sí: en un centro de salud hay una quinta, y llama a la curiosidad. Se ven vecinos y vecinas que trabajan con sus manos la tierra recién removida. Un poco de zapallito allí, otro de rúcula por acá, algo de berenjenas más allá; porotos, chauchas y acelga fresca, todo mixturado con un toque del encantador aroma de la albahaca.
El proyecto se llama “Construir Comunidad”, y lo impulsa el municipio de Santa Fe capital. Si bien es una experiencia que involucra las áreas de políticas sociales, economía familiar y salud, apunta a la detección de determinantes sanitarios y al cambio de hábitos en familias en particular en condiciones de vulnerabilidad.

“Los determinantes sociales sanitarios tienen relación con los factores que van condicionando o afectando la salud de una persona y de una comunidad”, le explicó a El Litoral la subsecretaria de Salud municipal, Lorena Massari.
Hay determinantes que son estructurales, y que tienen relación con el contexto socioeconómico, con el lugar donde viven las familias, con la accesibilidad o no a servicios públicos. Pero otros aluden a la forma de vida, de vinculación comunitaria, del trabajo, y de los conceptos que tiene una comunidad sobre salud primaria.
El mapeo
“Lo primero -dentro de varias fases de este proyecto- que nos propusimos fue hacer una suerte de mapeo de estos determinantes sanitarios, para ver qué podemos mejorar. Lo hicimos en el Centro de Salud de Nuevo Horizonte, que es municipal. Realizamos una encuesta donde relevamos 77 familias”, contó la funcionaria.
¿Qué se detectó? Varios elementos. Por ejemplo, del total de la población relevada, el 65% se atiende en el sistema público de salud; el resto tiene obra social de bajo alcance, pero de todos modos asiste al centro sanitario de Nuevo Horizonte ante un problema médico.

El centro de salud tiene una población adscrita de 5.000 personas, que viven en un radio de aproximadamente 36 manzanas: esta es el área de cobertura del centro.
También surgió de la encuesta que cerca del 55% de las personas desconocía varios aspectos de la separación domiciliaria de residuos (incluso del sacado de escombros), y qué días se deben sacar los residuos húmedos y los secos. Y no sabía que muchos de esos desechos domiciliarios orgánicos pueden ser reutilizados para una huerta.

Entonces, en torno a la salud y a las huertas comunitarias comenzaban a surgir otras cuestiones que hacen al desarrollo vital de cualquier ser humano, como el medioambiente; la importancia de la nutrición y de realizar una actividad física de forma regular. Por eso, este proyecto busca en su espíritu una integralidad comunitaria.
De la encuesta a la huerta
“Se hicieron las encuestas para saber cuántos vecinos tienen acceso al agua potable; con qué tipo o nivel de formación educativa cuenta, cuántos conocen de alimentación, cómo se manejan en sus casas con el alimento diario; cuántas comidas hacen al día, etcétera”, contó Massari.
Esto luego se volcó al proyecto de huertas comunitarias: “Se trabajó, por caso, en cómo se cultiva, cuáles son los nutrientes que tienen esos alimentos (verduras) y cómo impactan en la economía familiar. Con la producción propia, se reducen los gastos y se puede cultivar vegetales de gran calidad nutricional”, adujo.

La idea es que el Centro de Salud de Nuevo Horizonte no sea solo un lugar para buscar atención médica, sino que sea un lugar de integración comunitaria.
De la huerta a los profesionales
Con todo, empezaron a hacerse los primeros surcos en la tierra para la huerta. Los vecinos empezaron a aprender cómo y qué cultivar según la temporada, cuánto tiempo tarda en crecer una planta y cuáles son los cuidados a aplicar.
“A la par, en este proceso fuimos incorporando en el centro de salud profesionales que puedan intervenir en los determinantes sanitarios. La huerta es el proyecto comunitario que se palpa y se visibiliza, pero después modificar esos determinantes tiene que ver con educación sanitaria”, explicó la subsecretaria.

En este sentido, se sumó una nutricionista al centro de salud, que empezó a trabajar con la comunidad a través de talleres grupales y también de forma individual según una determinada patología crónica no transmisible de un vecino (por ejemplo, diabetes, asma o EPOC).
Y además surgió la cuestión de la actividad física. “En las encuestas fuimos viendo que la mayoría respondía que le interesaría hacer una actividad en el playón del barrio, pero por razones de seguridad no podían asistir”, contó Massari.

Así fue que se decidió poner un profesor de Educación Física en el centro de salud, que da clases tres veces por semana. “Eso hizo que la comunidad se vincule con la salud de otra manera, no solo a través de la atención por parte de un médico o de la dispensa de algún medicamento”, explicó luego.
“Todo termina impactando de alguna manera en la salud, partiendo de los factores determinantes -adujo-. La idea es poder abordar el proyecto desde la mayor cantidad de aristas posibles. Y por eso también a esto lo estamos adaptando a un espacio y a una población conocida para poder evaluar su impacto, y si luego se puede replicar en otros distritos”.
Resultados
Si bien este proyecto tiene varias etapas, en la actualidad ya hay un grupo de 15 personas que están comprometidas con la huerta. “Algunos de estos vecinos ya iniciaron huertas en sus propias casas. No se necesita tener un gran patio, pero sí tener un orden, una determinada constancia y un proyecto armado, con cuidados”, agregó Massari.

“La idea desde el municipio es poder acompañar estos procesos, modificar todos aquellos factores determinantes estructurales que se puedan, porque estamos convencidos de que esto ayudará a promover el crecimiento y el desarrollo de esta comunidad, además de acompañar los procesos individuales”, añadió.
Si el proyecto se replica o no en otros barrios dependerá de qué resultados arrojen estos cambios sociocomunitarios. Si las familias, por ejemplo, incluyeron la actividad física regular en sus rutinas, o la educación alimentaria y nutricional, en función de- -como se explicó- seguimiento de los determinantes sanitarios.

“Además, también deberemos articular con otros efectores del Estado, porque el único centro de salud municipal es el de Nuevo Horizonte: el resto son provinciales. La intención es poder trasladar e ir moviendo este modelo por barrios priorizados que sabemos que tienen más inequidades sociales”, cerró Lorena Massari.











