En poco más de 2 años, 26 padrinos ya cuidan y custodian plazas y lugares claves de Santa Fe
Se trata del Programa de Padrinazgo. Personas físicas y jurídicas -como empresas- donan especies para recuperar paseos públicos, Jardines Municipales y otros inmuebles emblemáticos. Cómo funciona este sistema virtuoso.
Feriantes. La plaza frente a la basílica de Guadalupe tiene su padrinazgo. Crédito: Archivo
El Teatro Municipal, el “Bajo Oroño”, una placita que estaba a la buena de Dios y que recuperó su vida, un parque enorme y frondoso; Jardines Municipales, salas del gobierno local, una parte del sistema de bicis públicas; el Imusa del Jardín Botánico, la plaza frente a la Basílica, el Skate Park de Candioti, y la lista sigue in aeternum. Estos lugares y muchos otros están apadrinados.
Ocurre que en la ciudad capital, el Concejo de Santa Fe aprobó en 2012 una ordenanza, la N° 11.923, donde creó el Programa de “Responsabilidad Social”.
La finalidad: “Lograr una estrecha y sistemática cooperación entre la Municipalidad local y sus ciudadanos, empresas (...) toda otra persona física o jurídica que quiera colaborar en la puesta en valor de los espacios públicos, la promoción del arte, la educación, el deporte, la cultura”, etcétera.
Esta norma dio lugar a la institucionalización del Programa de Padrinazgo. Cualquier persona física o jurídica, ONG, Fundación (a excepción de partidos políticos y entidades religiosas), pueden ser padrinos de algunos de estos lugares. Aquí aparece una sinergia virtuosa: la articulación público-privada, es decir, entre el Estado municipal y los privados.
La plazoleta apadrinada está en Av. López y Planes e Iturraspe, barrio Barranquitas. Crédito: Archivo
Ocurre que los titulares de muchas empresas de Santa Fe, por ejemplo (grandes, medianas y chicas) quieren una ciudad capital mejor, más linda, más amigable. Porque es la ciudad donde se elige vivir. Aquí también aparece una cuestión de mecenazgo, acaso filantrópica, que va más allá de lo monetario.
Entonces, pueden solicitar al municipio apadrinar una plaza o parque que está medio abandonado, y donar “especies” (pintura, materiales, etcétera; no se acepta dinero) para que los chicos jueguen allí. El municipio pone la mano de obra y la inversión que haga falta para que ese lugar sea apadrinado. También, se encarga del mantenimiento del lugar.
“A la fecha, en lo que va de estos poco más de dos años de gestión a cargo del intendente Juan Pablo Poletti, llevamos firmados 26 convenios con personas físicas y jurídicas que se sumaron al Programa de Padrinazgo. Es decir, tenemos 26 padrinos que se comprometieron en hacer algo mejor por la ciudad”, le explicó a El Litoral el coordinador de Gabinete, Víctor Hadad.
Además, “hoy tenemos unos 10 proyectos en carpeta con lugares para los cuales hay interesados en apadrinarlos”, adujo luego.
El contexto
“A esta idea ya la había pensado el ex intendente (fallecido) Enrique Muttis -recordó Hadad-. Él fue el primero que comenzó con esto. Hay muchos vecinos e instituciones que apuestan a la gratuidad, a querer una ciudad mejor, más habitable. Llegan a un momento de sus vidas y dicen: “‘Yo puedo hacer un aporte sin necesidad de recibir una contraprestación a cambio’”.
La pista de Skate, también bajo cuidado apadrinado. Crédito: Archivo Pablo Aguirre
El Programa de Padrinazgo tuvo a lo largo de los últimos años sus “bajones”. Con la pandemia, quedó bastante freezado. Pero la actual gestión lo revitalizó, le dio impulso. Quizás por eso ahora se ven los frutos: casi una treintena de padrinos que desinteresadamente aportan por una mejor ciudad no es poca cosa.
Quienes quieran sumarse deben comunicarse al e-mail: [email protected].
Cómo funciona
El programa funciona de una forma simple: cualquier tipo de espacio verde o programa público puede ser apadrinado por un privado: como se dijo, una plaza, un parque, un monumento, un inmueble patrimonial, un Jardín Municipal, etcétera. En rigor, una parte del sistema de bicicletas públicas está apadrinado.
Víctor Hadad contó un caso: “Un empresario, que tiene una empresa en el Puerto pero que se crió en Guadalupe, me dijo: "‘Mirá, hay una plaza de mi barrio de origen a la que veo medio abandonada… Y yo quisiera aportar para que se ponga en valor, dar mi granito de arena, porque ahí pasé mi infancia’”.
La contraprestación que hace el privado puede ser en especies, en dinero o en trabajo. Están fijadas las tres modalidades en la ordenanza. “Pero desde el municipio pedimos que las donaciones de los padrinos sean en especies (pintura, materiales, etcétera). No queremos que sea dinero porque ello pueda dar lugar a suspicacias, y nuestro camino no va por ahí”, aseguró.
Una parte del sistema de bicis públicas está apadrinada. Crédito: Guillermo Di Salvatore
Una vez establecido el contacto con el potencial padrino, el gobierno local hace un relevamiento del lugar que se pretende apadrinar. “Vamos y determinamos qué dimensiones tiene esa plaza, cuántos juegos, qué superficie de cemento y de canteros”, añadió.
Luego, ese relevamiento se envía al privado que quiere apadrinar. “Y éste nos dice: “‘Puedo colaborar con 50 cajas de plantines, 200 litros de pintura, tres bolsas de cemento, por ejemplo -graficó el coordinador de Gabinete municipal-. Si se llega a un acuerdo se firma un convenio, que es una suerte de “palabra y honor empeñado”: no tiene implicancias jurídicas.
La empresa, ¿se “beneficia” en algo? “Al firmar el convenio aparece en el sitio web y las redes de la Municipalidad. Después, sistemáticamente hacemos campañas de difusión para esa empresa que apadrina. Es una suerte de promoción de esa acción valiosa por la ciudad, algo así como una publicidad. Algunas aceptan, otras nos piden mantenerse en el anonimato”, comentó el funcionario.
Una reflexión final
Hadad dio su parecer, a modo de reflexión, respecto de este sistema virtuoso que se ha reactivado: “El Programa de Padrinazgo no tiene ningún tipo de interés, de ninguna naturaleza, que no sea vivir en una ciudad mejor, más aún teniendo en cuenta que para septiembre del 2026, que comienzan los Juegos Suramericanos, queremos tener a Santa Fe lo más linda posible”.
A través del padrinazgo, la plaza Constituyentes mejoró su arbolado. Crédito: Fernando Nicola
Insistió luego en que el programa apunta “a la pura gratuidad, a la pura generosidad; incluso hay empresas padrinas que donan sin querer aparecer. Yo creo que la esperanza está dada en que hay mucha gente que realmente quiere una ciudad mejor, y no importa cómo se llame el intendente de turno o de qué partido venga”.
Muchas veces pasa también que el Estado solo no llega con la cuestión presupuestaria: “Pero la sociedad fue creada para evitar la indiferencia; el Estado tiene que estar en todos lados, es cierto, pero la ciudad va a ser mejor en la medida en que la indiferencia sea cada día menor. Que toda la sociedad se involucre. El programa es una invitación a no ser indiferente”, cerró.