La reducción de aranceles para la carne bovina que comenzará a regir este viernes abre un nuevo escenario para la Argentina.
Argentina ante una oportunidad histórica en el mercado mundial de carnes
En un contexto internacional dinámico, atravesado además por la implementación del acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, la cadena cárnica local se enfrenta a una oportunidad estratégica para consolidar su perfil exportador y capturar mayor valor en los mercados globales.

En un contexto internacional dinámico, atravesado además por la implementación del acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, la cadena cárnica local se enfrenta a una oportunidad estratégica para consolidar su perfil exportador y capturar mayor valor en los mercados globales.
De acuerdo con un informe reciente de Endógena Consultora, el país parte de una posición competitiva sólida, aunque arrastra desafíos estructurales que condicionan su capacidad de adaptación a las nuevas exigencias de sostenibilidad, trazabilidad y eficiencia productiva.

El mercado internacional muestra hoy una demanda claramente segmentada. Por un lado, Asia —con China como principal protagonista— concentra los mayores volúmenes de importación. Por otro, Europa se consolida como el destino de mayor valor unitario.
En ese sentido, dos datos resultan clave: Argentina actualmente abastece cerca del 4% del mercado europeo, lo que la posiciona como el principal proveedor extra continental. Además, el bloque paga en promedio un valor implícito tres veces superior al de China y un 50% más que los mercados latinoamericanos.
Para Maximiliano Díaz, director de Endógena Consultora, el acuerdo entre la UE y el Mercosur implica mucho más que una mejora arancelaria.

“No se trata solo de la reducción de derechos, que llevará el cupo Hilton al 0%, sino de una transformación en la forma de producir. Argentina tiene la posibilidad de dejar de ser un exportador de volumen para convertirse en un proveedor de nichos de alto valor, pero eso exige cerrar brechas urgentes en trazabilidad, bienestar animal y sostenibilidad ambiental”, explicó.
El especialista remarcó además que, si bien Buenos Aires y Santa Fe concentran el grueso de las exportaciones —con el 62% y el 27% respectivamente—, el desafío es de carácter federal. “Todas las provincias ganaderas, desde La Pampa hasta Córdoba y Entre Ríos, deben mejorar sus indicadores de productividad”, sostuvo.

En ese camino, la trazabilidad aparece como un eje central. La capacidad de demostrar el origen y las condiciones de producción a lo largo de toda la cadena será determinante para sostener y ampliar el acceso a los mercados más exigentes.
Desafíos estructurales
El informe identifica una serie de limitantes en el eslabón primario que condicionan la expansión del stock exportable.
Productividad estancada: los niveles de marcación se ubican entre el 60% y el 67%, por debajo de competidores directos como Uruguay o Estados Unidos.

Faena de animales livianos: la orientación al mercado interno de bovinos de bajo peso (330 a 370 kilos) reduce la disponibilidad de novillos pesados aptos para exportación.
Nuevas barreras no arancelarias: normativas como el Reglamento UE 2023/1115 (EUDR) exigen garantizar productos libres de deforestación, lo que implica incorporar sistemas de geolocalización y trazabilidad predial.
Atomización del sector: la estructura productiva, especialmente en la cría, presenta dificultades para incorporar tecnología y sostener registros sistemáticos.
Una agenda para crecer
Frente a este escenario, Endógena Consultora plantea la necesidad de avanzar en una estrategia nacional que permita traducir la ventaja exportadora en desarrollo territorial.
Entre las principales propuestas se destacan la implementación de líneas de financiamiento para la retención de vientres y la recría, el fortalecimiento de las campañas sanitarias y la mejora de la conectividad rural.

“El éxito de la inserción internacional argentina dependerá de la capacidad de coordinar a toda la cadena y de ofrecer un producto diferenciado por calidad y compromiso ambiental. El mercado está dispuesto a pagar más, pero la exigencia de estándares internacionales es la nueva frontera”, concluyó Díaz.








