El avance de la creciente del río asociada al fenómeno de El Niño, comenzaron a modificar la actividad ganadera en la costa santafesina. En las zonas inundables, los productores ya pusieron en marcha la evacuación de animales, una tarea que este año comenzó antes de lo habitual y que exige organizar traslados, conseguir campos alternativos y evaluar posibles ventas anticipadas.
La ganadería de la costa santafesina se prepara para El Niño: prevén trasladar unas 100.000 cabezas en Garay
Carlos Hernández y Juan Carlos Pujato, autoridades de la Sociedad Rural de Santa Fe, describieron las estrategias que adoptan los productores ante la crecida del río Paraná. La venta anticipada de animales, el traslado de hacienda a otros establecimientos y la planificación del forraje forman parte de las medidas para reducir el impacto de las inundaciones.

Así lo señalaron a CyD Litoral Carlos Hernández, protesorero de la Sociedad Rural de Santa Fe, y Juan Carlos Pujato, secretario de la entidad, al describir el escenario que enfrenta la ganadería costera y las decisiones que comenzaron a tomar los establecimientos para reducir las pérdidas ante una eventual intensificación de las inundaciones.

De acuerdo con la estimación de Pujato, en el departamento Garay será necesario movilizar la hacienda, alrededor de 100.000 cabezas, sobre un total aproximado de 200.000 animales. Una parte será trasladada a campos ubicados en zonas más altas, mientras que otra podría salir a la venta.
"Hay que evacuar todo. Ahí no hay alternativa", afirmó el dirigente, al explicar que los animales no pueden permanecer en campos cubiertos por el agua, especialmente cuando existe incertidumbre sobre la duración y la magnitud de la creciente.
Ante ese panorama, muchos productores comenzaron a alquilar campos con anticipación para disponer de lugares donde trasladar la hacienda. Otros, en cambio, optaron por reducir sus rodeos y conservar las categorías necesarias para mantener la actividad reproductiva.
Hernández explicó que, en su establecimiento, decidió vender novillos, novillitos y terneros machos para quedarse con las vacas de cría y los toros. "Mi plan es aguantar con toda la fábrica de terneros", señaló, al explicar que busca preservar la capacidad productiva del campo para retomar la actividad cuando las condiciones lo permitan.

El productor también indicó que realizó obras de protección en su establecimiento para intentar reducir el ingreso del agua. Sin embargo, reconoció que la eficacia de esas defensas dependerá de la magnitud que alcance la creciente.
Alimentación, costos y decisiones para sostener los rodeos
La reorganización de la hacienda no se limita al traslado de animales. La disponibilidad de forraje, la logística y los costos de alimentación también forman parte de las variables que los productores deben resolver frente al avance del agua.
En ese sentido, Hernández destacó que la ubicación de su establecimiento, sobre la ruta provincial 1, facilita el acceso al alimento y a los insumos necesarios para mantener los animales que permanecerán en el campo.

Además, señaló que el desarrollo de nuevas alternativas nutricionales ofrece herramientas para atravesar períodos de emergencia. "Hay alimentos que, con muy baja cantidad de fibra, permiten mantener las vacas a un precio relativamente bajo. Eso es una ayuda muy grande", explicó.
El dirigente también consideró que la estabilidad económica actual representa una diferencia respecto de otras inundaciones. Recordó que, durante episodios anteriores, los productores podían verse obligados a vender animales y luego afrontar fuertes aumentos al momento de recomponer los rodeos.
"En este momento uno vende con el precio de la hacienda estabilizado. Eso permite que si después el productor quiere reponer animales, va a poder hacerlo y no va a perder dinero", sostuvo.
En cuanto a la evolución del río Paraná, Hernández advirtió que el escenario todavía presenta incertidumbres. Según su estimación, el pico de la creciente podría producirse entre el 5 y el 6 de noviembre, con una altura cercana a los cinco metros, aunque aclaró que dependerá de cómo evolucione el caudal y de los aportes que reciba el río.

El Pro tesorero de la Rural de Santa Fe también manifestó su preocupación por la intensidad que podría alcanzar el fenómeno climático y señaló que las defensas construidas en algunos establecimientos deberán afrontar una prueba importante si se cumplen los pronósticos más exigentes.
Por su parte, Pujato destacó que la anticipación permitió que muchos productores comenzaran a organizar sus estrategias con tiempo. En ese marco, recordó que la Sociedad Rural de Santa Fe realizó una jornada informativa con la especialista Stella Caraballo, en la que se analizó el panorama climático y sus posibles consecuencias.
"En esta oportunidad los pronósticos llegaron a tiempo", afirmó, al remarcar la importancia de contar con información para planificar las decisiones productivas.
La preocupación se extiende a la próxima campaña agrícola
Aunque la primera preocupación está centrada en la ganadería de islas y los campos bajos, la Sociedad Rural de Santa Fe también sigue con atención los posibles efectos de El Niño sobre la agricultura durante 2027.

Pujato advirtió que uno de los escenarios que genera mayor inquietud es que las lluvias y los excesos hídricos se prolonguen hasta abril o mayo, cuando los cultivos podrían enfrentar dificultades durante las etapas finales de su ciclo.
Por eso, recomendó que los productores evalúen con anticipación las variedades que utilizarán en la próxima campaña de soja. La elección de materiales con mayor capacidad para tolerar demoras en la cosecha y permanecer más tiempo en planta podría ayudar a reducir riesgos.
"Habrá que buscar variedades que se banquen más tiempo de madurez en planta y no tanto potencial de rendimiento", señaló el secretario de la entidad, al plantear la necesidad de priorizar estrategias que contemplen las condiciones climáticas previstas.
Otro de los puntos abordados por Pujato fue el sistema de trazabilidad individual bovina conocido como VISEC. El dirigente expresó reparos sobre las condiciones de adhesión y, especialmente, sobre el alcance de la información productiva, administrativa y comercial que, según su interpretación, podría quedar disponible para actores privados de la cadena.
"Una cosa es que uno le entregue información sensible al Estado, pero otra cosa es que esa información llegue al privado, que forma parte de tu actividad comercial", cuestionó.

Pujato también pidió que los productores analicen las condiciones del sistema antes de adherir y sostuvo que no deberían tomar decisiones por temor a perder oportunidades comerciales. Desde la entidad emitieron un documento en el que centraron las críticas en la posibilidad de que datos vinculados con los establecimientos y su actividad queden al alcance de proveedores, frigoríficos y clientes.
Finalmente, el dirigente que los traslados de hacienda implican gastos importantes y que las contingencias climáticas exponen a los productores y trabajadores rurales a situaciones de riesgo.
Con la evacuación de animales en marcha y la incertidumbre sobre la evolución del río Paraná, los productores de la costa santafesina afrontan semanas decisivas.

La magnitud del movimiento previsto en el departamento Garay refleja el desafío económico y logístico que representa la creciente, mientras que la evolución de las lluvias determinará si sus efectos quedan concentrados en la ganadería o también comprometen la próxima campaña agrícola.







