La campaña fina 2026 comenzó oficialmente en el centro norte de la provincia de Santa Fe con el inicio de la siembra de trigo y una intención de implantación estimada en 450.000 hectáreas. Así lo reflejó el último informe del Sistema de Estimaciones Agrícolas difundido por la Bolsa de Comercio de Santa Fe, correspondiente al período comprendido entre el 13 y el 19 de mayo.
Con buenas reservas de humedad, comenzó la siembra de trigo en el centro norte santafesino
La Bolsa de Comercio de Santa Fe informó el inicio de la campaña fina 2026 con una intención de siembra de trigo de 450.000 hectáreas en el centro norte provincial. Las reservas de humedad favorecen las tareas, aunque persisten secuelas por los excesos hídricos en varias zonas.

El reporte indicó que las condiciones climáticas registradas durante la última semana permitieron retomar y avanzar con distintas tareas agrícolas en toda la región, entre ellas aplicaciones de herbicidas y fertilizantes, además del comienzo de la implantación de los primeros lotes de trigo de ciclo largo.
Uno de los aspectos más destacados por los técnicos fue la muy buena disponibilidad de agua útil tanto en la cama de siembra como en los perfiles de los suelos, situación que aparece como un factor clave para el arranque de la campaña fina.

Sin embargo, pese a las favorables reservas hídricas, la superficie proyectada para trigo mostraría una caída del 10% respecto de la campaña pasada, cuando se habían implantado unas 500.000 hectáreas.
El trigo inicia la campaña fina con menor superficie proyectada
Según el informe, la disminución del área destinada al cereal se daría en toda la región del SEA, aunque con mayor intensidad en el norte santafesino. Allí, los excesos de lluvias acumulados durante las últimas semanas complicaron el estado de los lotes y dificultaron la realización de labores en fechas óptimas.
Mientras el trigo comienza a ganar protagonismo, la cosecha gruesa continúa avanzando en gran parte del territorio provincial, con resultados productivos heterogéneos y condicionados por el comportamiento climático de los últimos meses.
En el caso de la soja temprana, la superficie sembrada alcanzó las 1.070.000 hectáreas, un 3 % superior a la campaña anterior.

La cosecha ya finalizó en las zonas sur y centro del área de estudio, mientras que en el norte provincial el proceso continuó a ritmo sostenido luego de las interrupciones generadas por las abundantes precipitaciones.
La cosecha de soja avanza con rindes dispares según la región
El avance de cosecha llegó al 94 %, con un progreso intersemanal de nueve puntos porcentuales. Los rendimientos mostraron una marcada variabilidad: los mínimos oscilaron entre 24 y 26 quintales por hectárea, mientras que los máximos se ubicaron entre 38 y 48 qq/ha. Incluso se registraron lotes puntuales con resultados excepcionales de hasta 60 quintales.
La soja tardía también mostró avances importantes durante la semana. En este caso se implantaron 595.000 hectáreas, prácticamente el mismo nivel que en el ciclo anterior. La cosecha alcanzó el 50 % del área, con un incremento semanal de 15 puntos.

Los rindes promedios en soja tardía fueron algo más modestos que en la temprana. Los mínimos se ubicaron entre 20 y 24 qq/ha, mientras que los máximos rondaron entre 30 y 35 quintales, con algunos lotes puntuales que llegaron a 48 qq/ha.
Otro de los cultivos que continúa su evolución favorable es el maíz tardío. En los departamentos comprendidos por el SEA se implantaron 89.000 hectáreas, una cifra que representa un crecimiento interanual del 25,8 % respecto de la campaña pasada.
Preocupan las pérdidas en algodón por clima y ataques de picudo
El informe señaló que el desarrollo vegetativo y reproductivo de los maizales se concretó sin mayores inconvenientes gracias a las lluvias y a las condiciones ambientales favorables. Actualmente, el 95 % de los lotes presenta un estado entre bueno y muy bueno, con sectores considerados excelentes.
En cuanto al sorgo granífero, la superficie sembrada alcanzó las 120.000 hectáreas, un 10 % menos que el año pasado. La cosecha avanzó en el sur y centro del área de estudio y comenzó en los primeros lotes del norte provincial, con rindes promedios que se mantuvieron entre 40 y 55 quintales por hectárea.
Distinta es la situación que atraviesa el algodón, uno de los cultivos más afectados por las adversidades climáticas y los problemas sanitarios. La superficie implantada cayó entre un 22 y un 24 % respecto del ciclo anterior, que había alcanzado las 106.100 hectáreas.

Los rendimientos promedios se ubicaron entre 1.600 y 1.800 kilos por hectárea, aunque el retraso en la cosecha provocó nuevos deterioros en la calidad de la fibra.
Además, el informe advirtió que numerosos lotes podrían no ser cosechados debido a los daños ocasionados por el picudo algodonero, una plaga que afectó seriamente el estado sanitario de los cultivos por la falta de tratamientos oportunos.
En paralelo, la cosecha de arroz avanzó lentamente en los departamentos arroceros de la provincia. En San Javier, las lluvias interrumpieron reiteradamente las tareas, aunque los rendimientos promedio alcanzaron los 6.000 kilos por hectárea. En Garay, en tanto, los rindes se ubicaron cerca de los 6.900 kilos.
Finalmente, el informe de la Bolsa santafesina destacó que las condiciones de humedad en los suelos continuaron mejorando de manera progresiva en gran parte del centro norte provincial, especialmente en áreas de relieve alto y medio.

La infiltración constante favoreció la recuperación de perfiles, aunque la dinámica climática y las particularidades de cada zona seguirán condicionando tanto el cierre de la cosecha gruesa como las decisiones productivas para la nueva campaña fina.








