Alpine llega a 2026 con la necesidad imperiosa de reescribir su historia reciente.

En los test de pretemporada de Fórmula 1 en Barcelona, Alpine dejó en claro su intención de romper con los esquemas tradicionales. Tras un 2025 para el olvido, el equipo francés presentó el A526, un monoplaza desarrollado bajo la dirección técnica de David Sanchez que explora soluciones propias, con especial atención en el funcionamiento del alerón trasero móvil y la gestión del flujo aerodinámico, en busca de un salto competitivo inmediato.

Alpine llega a 2026 con la necesidad imperiosa de reescribir su historia reciente.

El último puesto en el campeonato de constructores del año anterior activó una reestructuración profunda, impulsada por la llegada de Flavio Briatore y la decisión estratégica de adoptar la unidad de potencia Mercedes.
Con esta elección, el equipo de Enstone elimina uno de los principales factores de desventaja y traslada toda la presión al área técnica.

El A526 nace así como un proyecto sin excusas, concebido para devolver a la marca francesa al nivel que se espera de un equipo oficial.
Uno de los aspectos más llamativos del A526 está en el sistema de activación del alerón trasero móvil.

A diferencia de la solución convencional utilizada por el resto de la parrilla, Alpine optó por un mecanismo que no eleva el borde de ataque de los flaps, sino que desciende el borde de salida, invirtiendo la lógica aerodinámica habitual.
Este enfoque busca modificar la distribución de cargas de manera más controlada, optimizando la reducción de drag sin comprometer la estabilidad del eje trasero.

Se trata de una interpretación creativa del reglamento, que podría ofrecer ventajas en determinados escenarios, aunque también plantea interrogantes sobre su consistencia en distintas fases de la vuelta.
El A526 se aleja de las líneas dominantes del actual reglamento. El esquema de suspensión delantera pull rod, hoy casi en desuso entre los equipos de punta, refuerza esta filosofía divergente. Solo Cadillac, en su debut, ha seguido un camino similar, mientras que estructuras como McLaren, Red Bull y Ferrari lo han descartado.
En la parte trasera, se destaca una placa lateral del alerón con curvatura hacia el exterior en su zona superior, diseñada para incrementar el caudal de aire sobre un elemento que debe desarrollarse dentro de una caja reglamentaria extremadamente restrictiva.

Este recurso evidencia la dificultad que enfrentan los ingenieros para encontrar un equilibrio aerodinámico estable entre ambos ejes.
Desde los primeros días de test, Alpine comenzó a introducir cambios. La toma de aire de los radiadores, adelantada respecto al cono lateral antiintrusión, presenta un carenado independiente del pontón, una solución que apunta a mejorar la eficiencia del flujo lateral.

El diseño mantiene la parte superior del sidepod excavada, mientras que durante la tercera jornada se optó por abrir la tapa del motor para favorecer la evacuación del aire caliente generado por la unidad de potencia Mercedes.

También se observaron novedades en el área del bargeboard, donde apareció un segundo tirante de soporte no presente en el día inaugural, junto con la continuidad de desviadores de flujo bajo el alerón delantero que recuperan conceptos aerodinámicos utilizados antes de las últimas restricciones reglamentarias.
En Barcelona, Alpine no solo prueba componentes: pone a prueba una filosofía técnica.
El A526 representa una apuesta valiente, con soluciones que buscan marcar diferencias en un contexto reglamentario cada vez más estrecho. La gran incógnita es si esta creatividad será suficiente para revertir el difícil punto de partida.