El automovilismo argentino volvió a situarse en el centro neurálgico de la escena continental. Con la sede central del Automóvil Club Argentino (ACA) como anfitriona del Congreso Americano 2026 de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) tras quince años de ausencia, la cumbre dirigencial trascendió el protocolo institucional para transformarse en el punto de partida de un sueño postergado durante casi tres décadas: el retorno de la Fórmula 1 y del Campeonato Mundial de Rally (WRC).
La ilusión acelera a fondo: cumbre en el ACA para traer de regreso la Fórmula 1 y el Rally Mundial
En la apertura del Congreso Americano de la FIA, Javier Milei postuló al país para 2027 bajo el impulso del fenómeno Franco Colapinto y vinculó la movilidad con la seguridad vial. Mohammed Ben Sulayem recogió el guante con una frase contundente: "Cuando estén listos, nosotros estamos listos".


La apertura oficial contó con un fuerte mensaje político y deportivo del presidente Javier Milei, quien ratificó ante las autoridades internacionales la firme decisión de devolverle al país una plaza en el calendario ecuménico. Con el horizonte puesto en 2027 y el impacto indiscutible que genera la presencia de Franco Colapinto en la máxima categoría, el mandatario fue categórico: "La Argentina que vuelve a ser sede de la FIA tiene todas las condiciones para volver a recibir a la F-1 y al Rally mundial. Lo único que faltó durante 28 años fue que el mundo volviera a mirarnos como sede. Queremos ver a Colapinto en el país".
La respuesta de la FIA: "Todo es posible"
Lejos de enfriar las expectativas, la máxima autoridad del deporte motor mundial, Mohammed Ben Sulayem, recogió el guante con una definición que sacudió los boxes dirigenciales. En su llegada a Buenos Aires tras fiscalizar el WRC en Paraguay, el mandamás de la FIA fue directo: "Yo no saltaría pasos, pero todo es posible. Cuando estén listos, nosotros estamos listos, es muy sencillo".

El dirigente emiratí —quien compitió en los tramos cordobeses de Villa Carlos Paz en su etapa como piloto— destacó el peso histórico y la seriedad con la que la dirigencia local viene trabajando en los despachos técnicos: "Tuvimos quince delegados de Argentina en la última reunión porque ahora son serios sobre el deporte, y nosotros queremos apoyarlos. Argentina no es un país nuevo en esto: tuvo campeones del mundo de rally y de Fórmula 1".
Inversión privada, parque automotor y seguridad vial
En su alocución, Milei vinculó las exigencias del automovilismo con la realidad de la movilidad cotidiana y la seguridad vial, uno de los ejes centrales que debate la FIA en sus congresos. El mandatario advirtió sobre la antigüedad del parque automotor argentino, con un promedio cercano a los quince años: "Un auto de quince o veinte años no tiene el mismo airbag, ni el mismo ABS, ni la misma estructura que uno nuevo. Autos más baratos significan autos más nuevos, y autos más nuevos significan lisa y llanamente menos argentinos sufriendo accidentes en las rutas", sostuvo, destacando las medidas de reducción arancelaria para el sector.

En esa misma línea, remarcó que el financiamiento del regreso de la F1 y las obras de infraestructura se alinean con el esquema de licitaciones de corredores viales privados: "Nuestro modelo pone el centro en el incentivo privado, asegura inversiones y no le cuesta un peso a la gente en impuestos o en emisión futura. Una ruta en buen estado, bien señalizada y con banquinas adecuadas salva tantas vidas como un auto seguro".
La inspección técnica en el Gálvez
En el plano deportivo y técnico, la agenda de trabajo encabezada por el presidente del ACA, César Carman, contempla una recorrida e inspección de Ben Sulayem en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez. El mítico trazado porteño, que no recibe a la "Máxima" desde aquella victoria de Michael Schumacher en 1998, avanza en un plan de reformas estructurales para alcanzar la exigente homologación Grado 1 de la FIA.

La pasión fierrera argentina jamás se apagó, pero hoy confluye un alineamiento de factores inédito: un piloto nacional consolidado en la élite, respaldo dirigencial en la mesa chica de la FIA y un autódromo dispuesto a modernizarse. En los despachos de Libertador y en el asfalto porteño, la carrera por volver a escuchar los motores de la Fórmula 1 ya largó.








