Primero fue el tradicional “Muchachos…” y después, la emoción repiqueteó al extremo cuando empezó a sonar “La mano de Dios”. Mientras tanto, los hinchas argentinos no paraban de cantar, de gritar y de festejar. Y los colombianos comenzaban a dejar lentamente vacíos esos lugares que habían ocupado con mucho optimismo, gritándole “anciano” a Messi cuando se fue con el tobillo “hecho pelota” o “argentinos maricones” a todos.
































