Lewis Hamilton se iba a Ferrari y Mercedes tenía que decidir quién iba a ocupar su lugar. Toto Wolff apostó por Kimi Antonelli, que todavía corría en Fórmula 2. En México, aquel chico se sumó a la lista de campeones de la marca que abrió Juan Manuel Fangio. Fue el décimo título de pilotos para Mercedes. Una semana después, en Interlagos, Kimi y George Russell sumaron los puntos que le faltaban al equipo para recuperar el Mundial de Constructores.
Toto Wolff y el título de Mercedes que tuvo que volver a construir
Pasaron cinco años entre un campeonato de equipos y el otro. En el medio, el austríaco tuvo que aprender a correr de atrás con una escudería acostumbrada a marcar el ritmo.

El Ibiza de Toto
El primer auto con el que Wolff corrió era el mismo que usaba en la calle. Un SEAT Ibiza. Torger, el nombre que en Viena se acortó a Toto, se había enganchado con el automovilismo al ver a su amigo Philipp Peter correr en el Nürburgring. Probó en la Fórmula Ford y ganó su clase en las 24 Horas de Nürburgring en 1994. Ese año, tras los accidentes de Ayrton Senna y Karl Wendlinger, uno de sus patrocinadores retiró el apoyo y Wolff se quedó sin presupuesto para seguir.

Se volcó al negocio del acero y después empezó a invertir en tecnología. De esa época cuenta una escena. En 2000, volvía de cerrar la venta de una pequeña empresa de internet cuando pasó junto a una planta siderúrgica. Se dio cuenta de que la compañía que acababa de vender había alcanzado el mismo valor que una empresa con una fábrica enorme y miles de empleados.
Volvió a correr en GT y empezó a representar a pilotos como Bruno Spengler. Después se asoció con Hans-Werner Aufrecht, uno de los fundadores de AMG. Compró el 49 % de HWA, la empresa que llevaba el programa de Mercedes en el DTM. Llegó a evaluar la posibilidad de entrar a la Fórmula 1 con Toro Rosso. La puerta que se abrió fue la de Williams.
Los años en Williams
Frank Williams y Patrick Head le vendieron una participación en 2009. Cuando la escudería se preparaba para cotizar en Fráncfort, en 2011, Wolff ya tenía el 16,3 %. Le interesaba que las cuentas fueran públicas para darles más confianza a los patrocinadores. La salida de Adam Parr lo acercó a la gestión diaria. En mayo de 2012, Pastor Maldonado ganó en Barcelona y cortó ocho años sin victorias para Williams. En julio, Wolff asumió como director ejecutivo.

Los años con Lauda
Al año siguiente entró a Mercedes como socio y responsable de sus programas deportivos. Ross Brawn todavía dirigía el equipo de Fórmula 1. Niki Lauda, que ya era presidente no ejecutivo, se convirtió en su compañero de trabajo y, con el tiempo, en su amigo. Wolff recordaba cómo se lo había dicho Niki, con su manera de hablar. "Tengo suficientes amigos, pero si necesitara más, podrías ser uno de ellos".

Con Lauda le tocó defender la ventaja de Mercedes cuando Christian Horner pidió en 2015 que se emparejara el rendimiento de los motores. Y dentro del box, los problemas podían aparecer entre sus propios pilotos. En Spa 2014, Nico Rosberg tocó a Hamilton en la segunda vuelta. La escudería habló con los dos y los dejó seguir peleando en pista. Dos años después, en Barcelona, volvieron a chocar cuando se disputaban la punta y los dos quedaron en la grava. Lauda responsabilizó más a Lewis. Wolff lo vio de otro modo. "Dejamos que nuestros pilotos corran entre ellos y, a veces, esto es lo que pasa".
El equipo que volvió a ganar
Lauda murió en 2019, en plena racha de títulos. Después salieron Andy Cowell, que había dirigido el área de motores, y James Vowles, que pasó de la estrategia de Mercedes a dirigir Williams. Hoy, el director técnico es James Allison y el segundo de Wolff es Bradley Lord, que venía del área de comunicación.

Mercedes había ganado ocho campeonatos de equipos seguidos entre 2014 y 2021. Con las reglas de 2022 perdió terreno. Red Bull y McLaren se repartieron los cuatro títulos siguientes. Mercedes fue segundo en 2025, el año en que debutó Antonelli.
El W17 empezó con un uno-dos en Australia, en la primera carrera con el reglamento de 2026. Ganó George Russell y Kimi Antonelli fue segundo. Después, el italiano encadenó cinco triunfos, de China a Mónaco. Mercedes se llevó las seis primeras carreras. Wolff volvió a ese arranque en San Pablo, cuando le preguntaron de dónde había salido la ventaja que el equipo sostuvo hasta noviembre.
Cuando la pelea se emparejó, Russell volvió a ganar en Austria y en Azerbaiyán, mientras Antonelli llegó a nueve triunfos con el de Austin. Ferrari le descontó puntos en las cuatro fechas previas a Brasil, pero Mercedes todavía tenía 126 de ventaja al llegar a Interlagos. El cuarto puesto de Russell y el quinto de Antonelli hicieron el resto.

También tuvo que responder por la relación entre sus dos pilotos. En Singapur, cuando le preguntaron por las versiones de que Mercedes favorecía a Antonelli, contestó con ironía. "¿Creen que tengo un botón que dice “George, fallo de motor ahora”?". Reivindicó la idea de darles las mismas oportunidades mientras el equipo todavía peleaba por el campeonato.
Mercedes igualó los nueve títulos de constructores de Williams. Diecisiete años antes, Frank le había abierto a Toto Wolff la puerta de la Fórmula 1.
En el podio de Interlagos hubo champán y baile. Andrew Shovlin, director de ingeniería en pista, se acordó de los que llegaron a Mercedes después de 2021, en los años en que el equipo dejó de ganar campeonatos. Para muchos de ellos, ese domingo fue la primera vez que pudieron festejar un título que habían ayudado a ganar con Mercedes.










