Las exportaciones de carne bovina refrigerada y congelada de Argentina alcanzaron un volumen de 63,9 mil toneladas (peso producto) durante el mes de junio de 2026, generando un ingreso de 444,7 millones de dólares. Estas cifras representan una suba moderada del 7,1% en volumen y un leve avance del 2,3% en divisas si se las compara con mayo de 2026.
Fuerte aumento de exportaciones de carne bovina en el primer semestre del año
El ingreso de divisas y la empleabilidad del sector tienen como contracara una baja en el consumo interno, porque la cadena productiva se concentra en las ventas al exterior. Hay posibilidades de que ambos mercados mejoren en simultáneo, pero eso demandará tiempo para regenerar el stock ganadero... y los salarios de los consumidores.

Sin embargo, en la comparativa interanual frente a junio de 2025, el panorama es aún más alentador: el volumen exportado creció un 1,6%, mientras que el valor obtenido dio un gran salto, siendo un 35,3% superior.
Mario Ravettino, presidente del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC), detalló el buen desempeño del primer semestre del año: "El acumulado de los primeros seis meses del año 2026, revela que las ventas al exterior (...) resultaron cercanas a las 336,2 mil toneladas peso producto; por un valor de aproximadamente 2.288,1 millones de dólares".

Según destacó el dirigente, esto significa que la facturación de esta primera mitad de año resultó un 43,3% superior a la de los primeros seis meses de 2025. El precio medio de la carne bovina en junio de 2026 se ubicó en los 6.963 dólares por tonelada.
Si bien esto marca un pequeño retroceso del 4,6% respecto a mayo de 2026 (mes en el que se había logrado un pico de casi u$s 7.300), el valor unitario resultó un 33,1% más alto que los 5.230 dólares registrados en junio del año pasado.
El mapa de destinos
China lidera y Estados Unidos da la sorpresa. La República Popular China reafirmó su posición como el principal destino comercial, absorbiendo el 60,1% del volumen total exportado por la Argentina en junio. A este país asiático se destinaron 16,1 mil toneladas de carne con hueso (por 48,3 millones de dólares) y cerca de 22,3 mil toneladas de carne deshuesada (por 135 millones de dólares).
El dato llamativo del mes fue el ascenso de los Estados Unidos al segundo lugar en importancia como comprador. Impulsado por mayores embarques de carne congelada, este mercado adquirió un total de 12,4 mil toneladas entre partidas refrigeradas y congeladas.

A raíz de este ritmo de ventas, para el 20 de julio Argentina ya había completado el 71,1% de su cuota anual de 20 mil toneladas libre de aranceles hacia dicho país.
Otros mercados clave mostraron realidades contrastantes:
Israel: Con despachos por 4,8 mil toneladas (2,2 mil enfriadas y 2,7 mil congeladas), se consolidó como el tercer destino más relevante de junio. Esta cifra responde a una considerable recuperación tras el reinicio de la zafra de carne Kosher.
Europa: En contrapartida, las exportaciones de carne refrigerada al Viejo Continente sufrieron una caída cercana al 33% respecto a mayo (alcanzando apenas 3,7 mil toneladas), influenciadas por el cierre de la ventana para el tercer trimestre de la Cuota 481.
Datos de Santa Fe
El fenómeno del salto exportador de carne bovina se viene reflejando en la cifras de las ventas al exterior desde frigoríficos santafesinos. Así lo revela el informe de lo que va del año -hasta mayo- del Instituto Provincial de Estadística y Censos.
El reporte refleja que los embarques de carne bovina, deshuesada, congelada saltaron a US$ 317,5 millones en los primeros meses de este año, desde los US$ 193,0 millones de enero-mayo de 2025, un crecimiento equivalente al 64,5% en la facturación.

Cabe aclarar que hubo allí una incidencia en la mejora de precios, ya que medida por toneladas las ventas resultaron en 46,1 mil toneladas en el presente calendario, desde 37,6 mil toneladas en el mismo lapso del pasado año, con un crecimiento del 22,4%.
Por su parte, la exportación -siempre desde Santa Fe- de carne bovina, deshuesada, fresca o refrigerada, pasó de facturar US$ 108,4 millones en 5 meses del 2025 a US$ 150,7 millones en enero-mayo de este año, una suba del 39%. En volumen, el crecimiento fue de 10,4 mil toneladas a 11,1 mil toneladas, un salto del 7,1%.
Cambio de tendencia
Mientras suben las exportaciones -los productores retienen ganado para engorde a ese destino- la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA) reportó días atrás que el consumo de carne bovina en Argentina cayó a niveles históricamente bajos: en mayo hasta un promedio de 47,5 kg por habitante/año, un retroceso del 6,1% interanual.
En marzo/abril 2026 el promedio anual por habitante estaba en 47,3 kg por habitante/año, uno de los registros más bajos en 20 años, con caídas interanuales de entre 3,7% y 10% según el período. Históricamente, Argentina consumía más de 60-70 kg por persona/año (pico cerca de 69 kg en 2008-2009). Ahora está en torno a 47 kg, el nivel más bajo en dos décadas.

Según especialistas (CICCRA, USDA, CREA, analistas como Víctor Tonelli, Ignacio Iriarte), la posibilidad de mejorar exportaciones y recuperar el consumo interno depende de la recomposición del stock ganadero y la productividad. Precios globales altos, menor retención de exportaciones, apertura de mercados y precios competitivos para cortes premium favorecen las ventas al exterior.
La menor oferta (liquidación de stock por clima), precios altos (suben más que la inflación) y pérdida de poder adquisitivo, hace que los consumidores argentinos migren al pollo y al cerdo en procura de proteínas de origen animal. En el presente año se espera un consumo estable o ligeramente menor (alrededor de 43-49 kg según escenarios), con mejoras que dependen de la recuperación salarial.
La oferta total (stock y productividad) parte de un rodeo que está en mínimos (alrededor de 51-52 millones de cabezas). Argentina sigue siendo un jugador top mundial y puede crecer en ambos frentes, pero requiere tiempo (ciclos ganaderos largos) e inversión. El consenso es optimista en exportaciones y cauteloso en consumo interno hasta que aumente la producción total.








