El déficit turístico sigue achicándose en 2026 después del extraordinario salto que habían registrado los viajes al exterior el año pasado.
La brecha turística argentina se redujo casi un tercio en los primeros ocho meses del año
Aunque siguen saliendo más argentinos de los extranjeros que llegan, el desequilibrio medido en cantidad de turistas se redujo con fuerza frente al boom emisivo de 2025. En agosto ingresaron 432.900 extranjeros y viajaron al exterior 652.100 residentes. Brasil ofrece una de las postales más claras del cambio.

El informe de Estadísticas de Turismo Internacional publicado este viernes por el INDEC mostró que durante agosto ingresaron 432.900 turistas extranjeros, 8,9% más que un año atrás, mientras 652.100 argentinos viajaron fuera del país, una caída interanual de 18,3%.
La diferencia dejó un saldo negativo de 219.200 turistas. Todavía hay más argentinos viajando afuera de los extranjeros que llegan, pero un año atrás esa brecha había sido de 400.900 personas. En doce meses, por lo tanto, el déficit mensual medido en cantidad de turistas se redujo 45,3%.

Además, entre enero y agosto, llegaron 3,797 millones de turistas, 7,7% más interanual, y salieron 7,733 millones, 14% menos. De forma que el saldo acumulado pasó de -5,472 millones en los primeros ocho meses de 2025 a -3,936 millones este año: una reducción total de 28,1%.
La proporción también se estrechó. Durante enero-agosto del año pasado salían unos 255 argentinos por cada 100 turistas que entraban. Ahora son alrededor de 204. Y si se mira solamente agosto, la relación bajó de 201 a 151 argentinos por cada 100 extranjeros.
Después del boom
En perspectiva, el año pasado había sido excepcional: hubo 5.959,6 miles de salidas al exterior frente al arribo de apenas 2.876,5 miles de turistas no residentes, impactando en la cuenta corriente en unos 12 mi millones de dólares. Durante los primeros ocho meses de 2025, el turismo emisivo había crecido 57,2%, mientras el receptivo caía 16,8%. Aquel año terminó con casi 11,9 millones de turistas argentinos viajando al exterior frente a 5,3 millones de extranjeros ingresando al país, dejando un rojo de 6,58 millones de personas

Una combinación de precios relativos favorables para viajar al exterior, especialmente hacia países limítrofes, había alimentado esa salida. Las playas brasileñas consolidaron el fenómeno que se venía dando durante los últimos veranos. A comienzos de este año esa ventaja empezó a achicarse a medida que el real se fortalecía y Brasil perdía parte de aquel diferencial de precios
El contexto cambiario también contribuyó a hacer de 2025 un año particular. En abril, el Banco Central eliminó las restricciones para que las personas pudieran comprar moneda extranjera en el mercado cambiario sin límites de monto ni destino. La medida no originó el boom —las salidas ya habían aumentado con fuerza durante el verano—, pero redujo restricciones y facilitó el acceso a divisas durante buena parte del año. BCRA
La comparación de 2026 se da bajo condiciones diferentes. La actividad doméstica viene perdiendo velocidad y en agosto los préstamos al sector privado vienen retrocediendo, señales que pueden influir sobre gastos discrecionales como los viajes, aunque las estadísticas no permiten atribuir directamente la caída del turismo emisivo a una sola variable.

Ahora, el principal símbolo del boom turístico de 2025 ofrece ahora una de las señales más interesantes. En agosto llegaron a la Argentina 136.800 turistas brasileños, 16,3% más que un año atrás. Los argentinos que eligieron Brasil como destino fueron 132.500, con una caída de 20,2%. Es decir, durante el mes ingresaron más brasileños a la Argentina de los argentinos que viajaron hacia Brasil. Y el retroceso también fue fuerte hacia otros países vecinos: Chile cayó 48,4%, Uruguay 20,5% y Paraguay 15,1%; mientras que Europa disminuyó 7,9% y Estados Unidos y Canadá, 4%.
Varios meses de corrección
Las series ajustadas por estacionalidad refuerzan que no se trata solamente de una comparación favorable contra un agosto extraordinario.
En los viajes por vía aérea, la tendencia-ciclo de las salidas de argentinos lleva seis meses consecutivos en baja: retrocedió 0,7% en marzo, 1,3% en abril, 1,6% en mayo, 1,8% en junio, 1,7% en julio y nuevamente 1,6% en agosto.

Del otro lado, la tendencia de las llegadas aéreas de extranjeros sigue creciendo, aunque cada vez menos: pasó de aumentos superiores al 2% mensual al comienzo del año a apenas 0,2% en agosto. Ese mes, además, el receptivo aéreo desestacionalizado mejoró 1,6% frente a julio y el emisivo bajó 0,7%.
El movimiento también muestra diferencias según el medio utilizado. Las salidas de argentinos por vía terrestre se derrumbaron 32,9% interanual, mucho más que el 7,6% de caída registrado por avión. En sentido contrario, la llegada de turistas extranjeros por vía aérea aumentó 19,7%.
Por otra parte, el nuevo esquema estadístico del INDEC permite mirar qué ocurre con la duración de los viajes en Ezeiza y Aeroparque. En agosto llegaron por esos aeropuertos 213.000 extranjeros, 17,5% más interanual, pero acumularon 2,52 millones de pernoctaciones, 3,1% menos. Su estadía promedio bajó de 14,3 a 11,8 noches. Entre los argentinos ocurrió lo inverso: las salidas por Ezeiza y Aeroparque bajaron 9,2%, hasta 337.600 personas, pero las noches pasadas en el exterior crecieron 2,5%, hasta 5,46 millones. La permanencia promedio aumentó 12,9% y llegó a 16,2 noches.










