Cada vez más argentinos que ya alcanzaron la edad jubilatoria sigue participando del mercado laboral. Así lo reflejó el dosier especial sobre Personas Mayores publicado este miércoles por el INDEC, en vísperas del Día Internacional de las Personas de Edad.
A la edad de la jubilación, uno de cada cinco argentinos sigue trabajando o buscando empleo
El INDEC ubicó en 20,6% la actividad de quienes alcanzaron la edad de retiro, el máximo de la serie. Mientras, la cobertura previsional alcanza al 90%, pero se apoya fuertemente en las moratorias, especialmente entre las mujeres, mecanismo que fue retirado.

El informe permite mirar desde otra perspectiva un fenómeno que empieza a atravesar cada vez más dimensiones de la economía: la Argentina envejece más, pero también prolonga la permanencia laboral de su población mayor.

En el tercer trimestre del año pasado, la tasa de actividad entre quienes ya estaban en edad de jubilarse alcanzó 20,6%, frente al 18,2% de 2024. La tasa de empleo pasó de 17,1% a 20%. Son los valores más altos de toda la serie que el organismo reconstruyó desde 2016.
La definición contempla edades diferentes según sexo, tal como establece la norma: mujeres desde los 60 años y varones a partir de los 65. Estar activo, además, no equivale necesariamente a estar trabajando, también incluye también a quienes buscan empleo.
Más años en el mercado
La actividad de las personas en edad jubilatoria había tocado 18,5% en 2019, se desplomó hasta 15,5% durante la pandemia y luego comenzó a crecer. En 2023 llegó a 18,7%, volvió a bajar a 18,2% en 2024 y saltó hasta el actual 20,6%.
El dato sugiere que permanecer trabajando tiene como base que el haber previsional resulte insuficiente. Pero el INDEC advierte que la continuidad laboral puede responder tanto a una necesidad económica como a decisiones personales y a las oportunidades que ofrecen determinadas calificaciones profesionales.

De todos modos, el fenómieno ocurre en un contexto en el que la jubilación sigue siendo el principal sostén de ingresos de esta población y no siempre reemplaza por completo a la actividad laboral.
Según el informe, el 71,6% de las personas en edad jubilatoria vivía exclusivamente de una jubilación o pensión; otro 11,9% combinaba el ingreso previsional con trabajo y 5,6% obtenía únicamente ingresos laborales. Es decir, para casi 18 de cada 100 personas que ya podrían haberse retirado, el trabajo seguía formando parte de sus ingresos.
El peso de las moratorias
Sobre la cobertura previsional, el INDEC calculó que 90% de las personas en edad jubilatoria tenía jubilación o pensión, mientras una de cada diez permanecía sin cobertura. Entre los varones el alcance llegaba a 91% y entre las mujeres a 89,4%.
Pero la extensión de la cobertura cambia al observar cómo está fundada. En junio de 2026, entre los varones incluidos en el SIPA, 49% había accedido mediante alguna moratoria previsional. Entre las mujeres esa proporción se disparaba hasta 79,4%: sólo 20,6% había conseguido jubilarse sin recurrir a esos mecanismos para completar años de aportes.

El dato adquiere particular relevancia después del cambio del año pasado. El Plan de Pago de Deuda Previsional creado por la ley 27.705 venció el 23 de marzo de 2025 y no fue prorrogado. El Congreso intentó restablecerlo, pero la ley fue vetada por el Ejecutivo. La alternativa para quienes llegan sin 30 años de aportes es actualmente la PUAM, disponible desde los 65 años y equivalente al 80% de una jubilación mínima.
Para las mujeres aparece una particularidad: la edad jubilatoria ordinaria continúa en 60 años, pero quienes no reúnen aportes suficientes y no pudieron ingresar a una moratoria deben esperar hasta los 65 para acceder a la PUAM.

Al analizar los haberes se imponen las diferencias de género. A junio, la jubilación promedio según los datos del SIPA era de $893.978 entre los varones y $647.279 entre las mujeres. Por cada $100 percibidos por un hombre, el promedio femenino llegaba a $72.
Mientras que entre quienes accedieron sin moratoria, el haber promedio femenino —$1,332 millón— superaba al masculino —$1,248 millón—. La brecha general está fuertemente condicionada por el enorme peso de las jubilaciones mediante regularización de aportes entre las mujeres, cuyos montos son sensiblemente inferiores: $470.974 en promedio contra $523.960 para los varones.
Mayor longevidad
A nivel nacional también se envejece la propia población mayor: las personas de 75 años y más representaban 23,7% del universo de mayores en 1980 y llegaron a 30,3% en 2022. Además, una persona que alcanza los 60 años tenía, según las últimas tablas incluidas en el dosier, una expectativa adicional de vida de 23,8 años si era mujer y 19,5 si era varón.

El fenómeno tiene, también, características provinciales. Según el Censo 2022, 17,3% de la población santafesina tenía 60 años o más, frente a 16,2% en el promedio argentino. La proporción ubicaba a Santa Fe entre las jurisdicciones más envejecidas del país, junto con La Pampa y detrás de la Ciudad de Buenos Aires.
El organismo advierte, de todos modos, que buena parte de los datos provienen de encuestas cuyo diseño muestral no fue construido específicamente para estimar características de la población mayor. Algunos cruces —por quintiles de ingreso, educación o grupos de edades avanzadas— presentan coeficientes de variación elevados y deben interpretarse con especial cautela.








