El salto a la universidad puede ser un camino por momentos sinuosos. El estudiante -sobre todo, en el primer año- no sólo está aprendiendo; se enfrenta en la facultad a una “nueva casa”, con reglas y exigencias a cumplir. Pero además, está caminando hacia la vida adulta, todo lo cual hace que deba tomar decisiones por sí mismo.
Incertidumbre, miedos y ansiedad: cómo afrontar estos emociones tan presentes en la universidad
El salto a la "facu" es también el paso hacia la adultez. Y tomar decisiones por sí mismos a veces se vuelve una tarea difícil. Con un programa, la Universidad Católica de Santa Fe aborda de forma interdisciplinaria la salud mental de los alumnos.

Esto lleva a la incertidumbre. Al faltar certezas, aparecen pensamientos anticipatorios que nunca son buenos aliados: “¿Cómo me habrá ido en el examen oral? ¿Qué pasa si no apruebo la materia? ¿Y qué le digo a mis padres?”, son interrogantes recurrentes que generan estados ansiosos, y expresan el miedo al fracaso.
Incertidumbre, ansiedades, miedos… Son estados anímicos negativos pero totalmente lógicos y naturales de ese “yo universitario” que está en plena construcción. La buena noticia es que se pueden tratar y abordar, para que esa etapa tan linda como es la universidad pueda vivirse en bienestar y plenitud.
“La Universidad que Cuida”
La Universidad Católica de Santa Fe (UCSF) decidió implementar el programa “La Universidad que Cuida”, que busca trabajar con los alumnos aspectos de la salud mental en el sentido más amplio, es decir, las emociones negativas que pueden presentarse en un alumno antes de un examen -por ejemplo-, y buscar la solución.

Lo interesante es que este programa es interdisciplinario: abarca a personal de Recursos Humanos, Tutorías, Bienestar; de la Facultad de Psicología y el Depto. de Pastoral. Aquí, la escucha activa de estudiantes que, por caso, se ponen muy nerviosos antes de rendir, es alto central. Luego, se buscan herramientas para atenuar ese estado ansioso.
“A nivel global, uno de cada tres estudiantes tiene algún problema de salud mental. Este dato se dio en una de las reuniones de la Organización de Universidades Católicas de América Latina y el Caribe (Oducal). Ahí nos preguntamos, ¿qué podemos hacer como universidad?”, explicó el Padre José Luis Ayala, Vicerrector de Formación de la UCSF.
Ayala coordina el programa, articulando el trabajo de todas las áreas intervinientes. “Hay quizás una mirada social sesgada del concepto de salud mental, cuando en realidad es un concepto de gran amplitud. El objetivo central es favorecer ambientes para el bienestar bio-psico-socio-espiritual de la comunidad educativa”.

El vicerrector aludió a todos los aspectos que intervienen en el desarrollo vital de un ser humano; lo biológico, lo psicológico; lo social (la cuestión de los vínculos intra y extra claustro) y los valores de la espiritualidad. “Se trata de fortalecer una cultura institucional basada en el cuidado del otro, de la escucha y del acompañamiento”, recalcó.
Lo que más se manifiesta
-¿Cuáles son las manifestaciones más comunes de estados anímicos y emociones negativas por parte de los estudiantes?, consultó El Litoral al vicerrector Ayala.
-Desde el área de Tutorías se acompaña a los estudiantes desde el minuto cero, es decir, desde que entran a la facultad. Allí se detectó que lo que más nos expresan con respecto a lo que les pasa es la incertidumbre: esto de venir a un mundo que desconocen (la universidad) y en el cual se tiene que insertar.

Por otro lado, se expresa mucho el tema de la ansiedad. La ansiedad es en estos momentos es uno de los estados sobre los cuales los chicos más hacen referencia. Y los miedos lógicos respecto del futuro laboral, porque se están preparando también para ingresar luego en ese otro mundo (el laboral) complejo y cada vez más exigente.
Dentro del programa “La Universidad Que Cuida” hablamos de qué se puede hacer sobre lo que les pasa, y qué herramientas se puede aplicar para revertir tal o cual estado emocional. Y los alumnos se dan cuenta de que nosotros los acompañamos como universidad. Pero también ellos pasan a ser protagonistas.
Se insiste mucho en empezar a gestionar los tiempos: de estudio, de cursado, de descanso, de las relaciones interpersonales; de los amigos de adentro de la universidad y de los que ya venían anteriormente; y por supuesto, de las familias.

Las familias para nosotros son un gran apoyo. En muchos casos se las llama para conversar ante una determinada situación. La familia es el primer lugar de contención de los chicos. Todos estos elementos van a repercutir en el proceso de enseñanza-aprendizaje, de los trabajos prácticos que deben presentar, de rendir un examen, etcétera.
Valores espirituales
El vicerrector Ayala hizo alusión a otro de los aspectos centrales para lograr una buena salud mental: la espiritualidad.
“Una de las características centrales del programa de salud mental -que no es sólo para los alumnos, sino también para los docentes y demás personal-, abarca los valores espirituales. No hablo de los valores religiosos, sino de los espirituales. Es esto lo que nos da perspectiva, más allá del momento anímico que vivimos”, aclaró.
“Y justamente -agregó el Padre- a ese momento, que quizás no sea bueno, hay que transitarlo y vivirlo, siempre y cuando se tenga un objetivo más allá de alcanzar un título de grado, ser profesional con trabajo y llegar a cobrar un sueldo a fin de mes: el objetivo que va más allá es la realización plena como persona”.

En este sentido, el vicerrector aludió a la meta de la felicidad, del hombre que se desarrolla con plenitud en todos los aspectos de su vida. “La universidad es transitoria; es un lugar importantísimo porque los alumnos se forman como profesionales y como personas en esos buenos valores”, dijo.
Luego completó su idea: “Sobre esa base, debemos proyectar a los chicos no sólo hacia la obtención del título, de estar preparados para ser profesionales, sino hacia la obtención de valores; que sean personas de bien que pueden vivir en comunidad”, subrayó.
“Así como ellos salen con un caudal enorme de conocimientos profesionales, un día deberán dar algo de ese caudal a la sociedad. Ahí también está la plenitud de la persona: en compartir con el otro todo eso para lo que ese estudiante, ahora profesional, se ha formado”, cerró Ayala.










