Producción periodística y entrevistas: Valentina Chiaraviglio, Luisina Colja y María José Valdéz

“Llegué a no querer vivir más”, reconoce una influencer. En la vereda opuesta, otra modelo lanza sin tapujos: “Gracias al Only, yo me compré mi departamento”. Son las dos caras de una moneda que gira en el aire constantemente, de una actividad que se multiplicó en cantidades exorbitantes en plena pandemia del coronavirus.
La creación de contenido sexual por suscripción paga es un fenómeno que ofrece un aparente ingreso “fácil” de dinero mientras los protagonistas exponen sus más íntimos secretos. Otra prueba que habla de ello: la dramatización de un personaje encarnado por la estrella de Hollywood, Sydney Sweeney, que se sumerge en este mundo en la serie de HBO “Euphoria”.
Escenas cuidadas pero cuasi pornográficas expusieron el tema y las redes sociales se encargaron de replicarlo, a base de comentarios, teorías y elucubraciones propias de este tipo de plataformas.
En un contexto de consumo masivo de redes sociales y contenidos de este estilo se impone la pregunta: ¿Vale el costo de la exposición total por el acceso de dinero “fácil”? La plataforma OnlyFans se muestra como la más popular (ver más abajo) pero no es la única.
El siguiente informe intenta desentramar y poder contestar esta cuestión, abordando distintas aristas del mismo fenómeno. Cabe señalar que los testimonios que a continuación se publican son de influencers santafesinos, cuya identidad se preserva por seguridad.

En primera persona
"Al principio lo viví desde un lugar muy juzgado. Me daba vergüenza que la gente se enterara, que lo supiera mi familia. Aunque mi contenido siempre fue sugestivo y no explícito, igualmente sentía ese peso social", reconció Emily, una joven santafesina creadora de contenido.
A su tiempo, Octavio otro influencer de este tipo de contenido admitió: "La gente cree que es subir una foto y ganar plata, pero hay mucho trabajo detrás: producir contenido, responder mensajes, generar interacción, sostener una presencia constante. Es un trabajo como cualquier otro y requiere tiempo y dedicación".

En esa línea, el entrevistado comentó: "Vi casos donde la ambición económica termina generando problemas importantes. Hay personas que modifican su cuerpo para encajar en ciertos estándares, otras que desarrollan problemas de alimentación, algunas que consumen alcohol o sustancias para animarse a grabar contenido o sostener determinados horarios de trabajo".
En coincidencia, la joven sostuvo: "A la mujer se la juzga muchísimo a partir de esto, como si una fuera más promiscua por hacer contenido o no. No es fácil; hay una nota que hicieron dos streamers, diciendo que hacer este tipo de contenido es desvalorizarse. Hay que tener una autoestima muy trabajada para no absorber constantemente esos juicios. Batallamos con eso siempre".
Opinan especialistas I
Desde el punto de vista de la psicología, El Litoral consultó a la Lic. Ana Blanc (M.P 1305), psicoterapeuta especializada en Sexología Clínica Vincular y Terapia de Pareja, y con la Lic. Estefanela Brignone (M.P 2220), psicóloga y sexóloga especialista en Psiconutrición.
Las expertas comentaron casos donde parejas que generaban contenido juntas manifestaban severas dificultades para disfrutar de la sexualidad fuera de la pantalla: "Les costaba mucho disfrutar de la sexualidad sin estar vendiendo contenido. Había una cuestión de performance de no poder relajarse. La fantasía estaba todo el tiempo atravesada por el trabajo".

Frente a la consulta sobre si hay más personas que lo hacen por placer o por dinero, las especialistas coinciden en que en su mayoría hay un interés monetario. Sin embargo, ambas sugieren que es un mito el éxito financiero inmediato y revelaron que el promedio general de recaudación ronda los 200 dólares mensuales.
"Cuando los números bajan, aparece la pregunta: '¿Qué tengo malo? ¿Qué tiene de malo mi cuerpo?'. Y ahí empiezan las cirugías, los retoques y la ansiedad estética", describió Brignone, señalando una espiral sutil pero dañina.

Opinan especialistas II
Desde el ámbito de la ciberseguridad, Soledad Martínez, especialista en la materia, desarmó los mitos del resguardo digital y analizó cómo impacta esta compleja realidad tanto a nivel nacional como en la provincia de Santa Fe.
"Las plataformas tienen políticas de privacidad y resguardo, pero eso no garantiza que, si yo vendo contenido a una persona, esa persona no lo revenda o lo haga circular. Cuando una imagen sale del círculo de consentimiento, la situación se vuelve muy compleja", advirtió la experta.

"En Santa Fe, desde diciembre de 2024 y a partir de la sanción de la Ley 14.297, conocida como Ley Chachi Telesco, la difusión no consentida de imágenes sí pasó a considerarse una contravención dentro del ámbito de violencia de género", agregó Martínez.

Números y algo más
La plataforma de contenido por suscripción OnlyFans atraviesa en 2026 uno de los momentos de mayor expansión desde su creación. Con más de 377 millones de usuarios registrados en todo el mundo y una comunidad de 4,6 millones de creadores, el sitio se consolidó como un fenómeno global que ya excede el universo del contenido para adultos, según el sitio consultado ofstats.net.

Desde la pandemia de 2020, la empresa mantuvo un crecimiento sostenido y, solo entre 2024 y 2026, incrementó su base de usuarios en más de un 25%. Actualmente, el sitio recibe más de mil millones de visitas mensuales y Estados Unidos continúa siendo el principal mercado, con casi la mitad del tráfico total.
En este contexto, Argentina se transformó en uno de los mercados más relevantes de América Latina dentro de OnlyFans. Las estimaciones indican que existen entre 4 y 6 millones de usuarios registrados en el país, impulsados tanto por consumidores como por creadores de contenido.
OnlyFans en cifras: desigualdad y expansión
La plataforma supera los 377 millones de usuarios. El caso argentino.
Distribución estimada de ingresos mensuales
Cómo ganan dinero las cuentas más exitosas
Perfil de la plataforma
El fenómeno argentino
Agencias, la profesionalización de la actividad
Marketing, anonimato, dólares y crisis económica detrás de un fenómeno en expansión.Prometen enseñar a ganar dinero en dólares, proteger el anonimato y construir una “marca personal” rentable. En redes sociales proliferan cursos, ebooks y asesorías sobre apps como OnlyFans.
Lejos de ser marginales, se convirtieron en una actividad económica y cultural atravesada por la crisis, la virtualidad y el negocio del contenido pago.

La oferta crece especialmente en Instagram, TikTok y Telegram. Allí aparecen cuentas que prometen “enseñar desde cero” cómo generar ingresos en plataformas de contenido para adultos. Algunos cursos cuestan menos de 20 mil pesos; otros ofrecen mentorías privadas, asesoramiento personalizado y acompañamiento permanente para construir perfiles más rentables.
En este universo, existen agencias que administran perfiles completos. Algunas se encargan de traducir mensajes para clientes extranjeros, manejar redes sociales o responder chats en nombre de las modelos. Detrás de muchas conversaciones privadas, en realidad, puede haber equipos enteros trabajando para sostener la interacción y aumentar ganancias.
Recreación de una conversación típica






