En un intento por calmar los mercados internacionales y frenar el rally alcista de los combustibles, el Gobierno de Estados Unidos confirmó que su Marina comenzará a escoltar buques comerciales a través del estrecho de Ormuz.
El secretario de Energía, Chris Wright, anunció que la Marina intervendrá para reactivar el suministro tras los ataques de Irán. El barril de crudo roza los US$ 86 y la gasolina marca récords.

En un intento por calmar los mercados internacionales y frenar el rally alcista de los combustibles, el Gobierno de Estados Unidos confirmó que su Marina comenzará a escoltar buques comerciales a través del estrecho de Ormuz.
La medida, anunciada por el secretario de Energía, Chris Wright, busca romper el bloqueo de facto que mantiene paralizado el flujo de energía desde Medio Oriente tras el estallido de la guerra y las represalias iraníes.
Según explicó Wright en una entrevista con la cadena Fox News, el despliegue de escoltas navales se ejecutará "tan pronto como sea posible". Sin embargo, aclaró que actualmente la prioridad de las Fuerzas Armadas es neutralizar las capacidades ofensivas de Teherán.
"Todos los recursos militares están centrados en suprimir la capacidad de Irán para causar estragos en sus vecinos y en los estadounidenses en la zona", afirmó el funcionario de la administración Trump.
El anuncio oficial llega en un momento crítico para la economía doméstica de Estados Unidos y el mercado global. Este viernes, el precio de la gasolina alcanzó su punto más alto considerando los dos mandatos de Donald Trump.
A pesar de la alarma social, Wright intentó llevar tranquilidad a los consumidores calificando la situación como una "pequeña interrupción" y vaticinando que la normalización es cuestión de "semanas, no meses".
La estrategia del Pentágono consiste en dos fases: primero, reducir drásticamente la capacidad operativa de Irán para "causar problemas" y, segundo, reactivar la exportación masiva de crudo mediante el blindaje de los buques tanque que atraviesan el paso estratégico, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.
Las cifras del mercado reflejan la gravedad del conflicto. El petróleo estadounidense (WTI) registró hoy una subida adicional del 6%, situándose en US$ 85,85 por barril, tras haber tocado un pico intradía de US$ 86,22. Se trata del valor más alto desde abril de 2024, consolidando una tendencia preocupante: el crudo ha subido un 28% solo desde el último viernes antes del inicio de las hostilidades.
En lo que va del 2026, el precio del petróleo se ha disparado un 50%. La mayor parte de este incremento se produjo en paralelo al refuerzo militar de EE. UU. en la región, lo que ha generado una paradoja: mientras la presencia militar busca disuadir, la incertidumbre logística ha empujado los costos de transporte y seguros a niveles prohibitivos.
En otro orden de anuncios, Wright se refirió a la reciente autorización para que India continúe comprando petróleo ruso durante un periodo de 30 días. El secretario enfatizó que esto no representa una "luz verde" permanente ni un cambio de política hacia el Kremlin, sino una medida "temporal" y pragmática.
El objetivo de esta excepción es evitar un colapso total del mercado energético mundial. Washington entiende que, con el estrecho de Ormuz cerrado, eliminar el flujo de crudo ruso de la ecuación global podría llevar los precios a niveles incontrolables, poniendo en riesgo la estabilidad de las potencias aliadas y de la propia economía estadounidense en medio de una guerra abierta.




