El gobierno de Turquía confirmó este sábado que evalúa el despliegue de aviones de combate F-16 en el tercio norte de la isla de Chipre.
El Ministerio de Defensa de Turquía analiza el envío de unidades F-16 a la República Turca del Norte de Chipre (RTNC) bajo el pretexto de garantizar su seguridad. La medida surge tras el impacto de un dron iraní en una base británica al sur de la isla, en un contexto de represalias regionales por la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán.

El gobierno de Turquía confirmó este sábado que evalúa el despliegue de aviones de combate F-16 en el tercio norte de la isla de Chipre.
La decisión responde a la creciente inestabilidad en el Mediterráneo Oriental, acentuada tras el reciente ataque con drones contra instalaciones militares británicas en el sector sur.
"Se está llevando a cabo una planificación estratégica para garantizar la seguridad de la República Turca del Norte de Chipre", afirmó una fuente del Ministerio de Defensa turco, refiriéndose al territorio que solo cuenta con el reconocimiento oficial de Ankara.
El funcionario subrayó que el despliegue aéreo es una de las opciones principales sobre la mesa frente a lo que consideran una amenaza externa directa.
La situación en Chipre se ha visto drásticamente afectada por la expansión del conflicto entre Irán y la alianza conformada por Estados Unidos e Israel.
El pasado lunes, un dron de fabricación iraní —presuntamente lanzado por el grupo Hezbolá desde el Líbano— impactó en una base soberana del Reino Unido en la isla. Aunque el incidente no dejó víctimas, Londres confirmó el origen de la aeronave, lo que encendió las alarmas en toda la Unión Europea.
Ante este escenario, Nicosia ha solicitado apoyo a sus socios europeos, quienes han prometido el envío de sistemas de defensa antiaérea.
No obstante, la tensión ha obligado a reprogramar las reuniones presenciales de los ministros de Defensa de los 27 países de la UE, que ahora se realizan de forma telemática por razones de seguridad.
El eventual despliegue de los F-16 turcos añade una capa de fricción a una disputa histórica. Mientras que la República de Chipre ostenta la presidencia rotatoria de la UE pero no integra la OTAN, Turquía es un pilar de la alianza atlántica, pero permanece fuera del bloque europeo.
Esta asimetría, sumada al control turco del norte de la isla desde 1974, convierte cualquier movimiento militar en un riesgo de crisis diplomática mayor entre Bruselas y Ankara, en un momento donde la estabilidad del Mediterráneo pende de un hilo.




