Una de las firmas tecnológicas de mayor peso en el planeta, Apple, ha realizado un recambio en su dirección ejecutiva corriendo a Tim Cook y poniendo a John Ternus como nuevo CEO.
Tim Cook dejó la firma tecnológica y en su lugar ingresará John Ternus. La relación con Donald Trump y su mensaje de despedida.

Una de las firmas tecnológicas de mayor peso en el planeta, Apple, ha realizado un recambio en su dirección ejecutiva corriendo a Tim Cook y poniendo a John Ternus como nuevo CEO.
La rotación no sólo implica un cambio de perfil de la personalidad a cargo, sino también un reflejo de la desgastada relación con la Casa Blanca, agente más que relevante para el sostenimiento de la empresa.
"Ha sido el mayor privilegio de mi vida ser el director ejecutivo de Apple y que se me haya confiado el liderazgo de una empresa tan extraordinaria. Amo a Apple con todo mi ser, y estoy muy agradecido por haber tenido la oportunidad de trabajar con un equipo de personas tan ingeniosas, innovadoras, creativas y profundamente comprometidas, que se han mantenido inquebrantables en su dedicación a enriquecer las vidas de nuestros clientes y a crear los mejores productos y servicios del mundo", expresó Cook al momento de su salida.
Desde el 2 de septiembre, John Ternus será el tercero en el cargo que inició Steve Jobs. En comparación con Cook, el futuro CEO tendría un enfoque más agresivo en la innovación de hardware y la Inteligencia Artificial, áreas donde la empresa ha recibido críticas recientemente por ser "demasiado cautelosa".
Ternus es un veterano de Apple con 25 años en la empresa, habiendo escalado desde el diseño de productos hasta liderar toda la ingeniería de hardware. Con un cambio generacional y técnico interesante para el futuro de la marca, el nombramiento es una señal de que Apple quiere que su próximo CEO sea alguien que hable el mismo idioma que los diseñadores e ingenieros que crean los productos.
Lo definen como un "ingeniero con alma de innovador", enfocado en el producto con integración hardware-software y transición a chips propios.
La guerra comercial entre Estados Unidos y China tiene su capítulo especial dedicado a Apple y puntualmente a la relación entre Cook y Donald Trump, presidente de Estados Unidos, en la puja por la instalación de las fábricas.
Con pasajes en su primera gestión y una intensificación desde el regreso a la Casa Blanca, Trump ha presionado a la empresa de productos tecnológicos para que mude las instalaciones de Asia nuevamente al país norteamericano.
En mayo de 2025, el mandatario estadounidense apuntó contra el CEO en conferencia de prensa: "Tuve un pequeño problema con Tim Cook. Está construyendo por toda la India. No quiero que construyas en la India", contando con el aliciente de la por entonces fuerte guerra arancelaria.
"Le dije a Tim: 'Tim, mira, te tratamos muy bien. Durante años toleramos todas las plantas que construiste en China, ahora puedes construirlas aquí”, había declarado el mandatario estadounidense.
La presión se había reforzado en febrero de este año desde la Casa Blanca mediante Peter Navarro, su asesor comercial: "Le dejamos salirse con la suya en el primer mandato, porque prometió que básicamente traería aquí la producción de sus iPhone —o fuera de China— y mintió descaradamente. Y lo está haciendo de nuevo. Es algo bastante habitual".
Este martes, horas después del anuncio de cambio de CEO, Trump volvió a referirse a Cook y con halagos a su capacidad, camufló un intento de humillación mediante su cuenta oficial de Truth Social.
En un breve relato, el inquilino de la Casa Blanca cuenta el inicio de la relación durante la primera gestión y el llamado del empresario tecnológico: “Cuando recibí la llamada, pensé: ‘¡Guau, es Tim Apple (Cook) llamando! ¡Qué importante es eso!’. Me impresionó mucho que el jefe de Apple me llamara para ‘besarme el trasero’. En fin, me explicó su problema, que era complicado, sentí que tenía razón y lo resolví rápida y eficazmente”.
“Ese fue el comienzo de una larga y muy grata relación. Durante mis cinco años como presidente, Tim me llamaba, pero nunca demasiado, y yo lo ayudaba en lo que podía. Años después, tras tres o cuatro grandes ayudas, empecé a decirle a la gente, a cualquiera que quisiera escuchar, que este hombre es un gerente y líder extraordinario”, agregó Trump.
Con el fiel estilo trumpista, volvió a cuestionarlo: “Él me llama, yo lo ayudo (aunque no siempre, porque a veces es demasiado insistente con sus peticiones), y él resuelve el problema rápidamente, sin gastar un centavo en esos consultores carísimos (¡millones de dólares!) que a veces lo hacen bien y a veces no”.




