¿El bloqueo y la política de Estados Unidos son responsables?, seguro, pero no son los mayores responsables. La actual dirigencia cubana debe hacerse cargo de la falta de liderazgo, de la represión que ejerce contra el pueblo, de las condiciones extremas en la que hoy se encuentran los cubanos y de la falta de un programa de política internacional que permita a Cuba reconstruir las relaciones con el mundo. ¿Habrá que hacer concesiones y renunciar a consignas de hace 60 años?, seguro, de eso se trata la política y cuando la política se cancela lo que queda es la represión y la violencia. El mundo es otro, tan feo, o más feo que el de hace 60 años, pero quienes sufren son los mismos, ese pueblo al que la revolución puso simbólicamente en el poder, ese pueblo que se ha sacrificado hasta el espanto, y que hoy se le sigue pidiendo más sacrificio, como una resaca de la arenga fidelista de Patria o Muerte. Pero caben dos preguntas aquí y ahora: qué queda de aquella patria de la utopía revolucionaria y cómo se configurarán las patrias amputadas de la cubanidad, con los miles de cubanos en el exilio y que no todos tenemos la misma mirada. Qué pasará con los oprimidos y empobrecidos de adentro, qué programa tienen los que mantienen una disidencia activa, cómo configurar esos imaginarios para que Cuba sea un país soberano a la altura de las circunstancias del sueño martiano.